domingo, 25 de enero de 2015

SOLA SOLEDAD

Todo el mundo tiene una preferencia de la que hablar. Unos prefieren hablar de fútbol, otros de arte, otros de astronomía, política, etc. En el campo de la filosofía o del pensamiento ocurre lo mismo. Algunos pensadores prefieren pensar sobre el paso del tiempo y otros, sin embargo, se preguntan sobre la naturaleza o el comportamiento humano. En mi caso mis principales dudas son (al menos por el momento) la soledad y la manía de todas las personas de ir errando una y otra vez. Este post quiero dedicarlo a la soledad una vez más.

Como dije en mi otra publicación  "La puñeteramente buena soledad", la soledad está demasiado subestimada. En cuanto surge esa palabra nuestra cabeza la asocia directamente con tristeza. Así la hemos dejado. Hemos cogido a la "soledad" y hemos ido cosiéndole poco a poco estereotipos y mentiras que han ido rodeándola hasta convertirse en una simple hebra en una tela de penumbra y amargura. Esa es la impresión que le hemos dado a la soledad. Un mar de lágrimas y tristeza, pero... si tuviéramos que definir a la soledad, ¿cómo lo haríamos? Es la sensación de quedarse o estar solo,o también (en palabras literales de la RAE) "carencia voluntaria o involuntaria de compañía". Algo tan profundo, algo por lo que todos tenemos que pasar en mayor o menor medida, algo tan propio de la persona como el amor o el odio... ¿A nadie le extraña que tenga un significado tan escueto?

La soledad es, como mencioné también en el post de antes, un desafío que todos atravesamos, y que nos pone a prueba y nos prepara para precisamente las veces que tengamos que luchar por nosotros mismos. Esa es la única y verdadera esencia de la soledad, ya que en ocasiones estar rodeado de gente no colma esa soledad ni aunque sea una gota siquiera. Tomando este reto como referencia tenemos a dos tipos de personas: los que superan la soledad y se hacen fuertes y los que aún no han aprendido cómo superarla. Estos últimos son los que tejen toda la maraña que envuelven a la verdadera soledad. Ellos, amargados, se encargan de encubrir a la verdadera esencia de la soledad solo por eso, por la amargura de ver que ellos no son capaces de superar su propio muro y creen que hundiendo a los demás más de lo que están ellos verán la luz.

Sin embargo... ¿qué pasa con los que superan a la soledad? ¿Qué es de ellos? Esos pasan a un nivel de humanidad superior. Un nivel tangible solo para ellos. Ellos, plenos en su satisfacción de haber superado ese gran reto, ni presumen ni alardean de ello ya que, como han aprendido, a veces es mejor guardarse las cosas para uno mismo. Son ejemplo de vida sin darse a conocer. Ellos, en la soledad, se hacen más fuertes.

Yo sigo con mi compañera soledad sin saber a dónde voy ni a dónde iré, pero voy a gusto, cómodo, sin incordiarme por ver que mis huellas son las únicas grabadas en mi arena. Seguiré caminando, y mucho. Pero a diferencia de la mayoría, yo sé que debo seguir adelante, y mirar atrás solo para ver en qué me he hecho más fuerte y aprovecharlo. Y así, mi amiga la soledad y yo, caminaremos esta travesía, solos, y a la vez juntos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario