lunes, 27 de junio de 2016

"POR MI CULPA, POR TU CULPA, POR NUESTRA GRAN CULPA..."

Curiosamente, hoy las nubes se ciernen sobre mi ciudad. El 26-J ha dejado unos resultados muy llamativos sobre la población y la política española que se pueden resumir en dos palabras: mediocridad y miedo. Y es que, tras los resultados obtenidos anoche, se puede ver que los causantes de que España se encuentre hoy como uno de los países líderes en paro con, aún (por mucho que ciertas personas quieran hacer alarde de ello), más de un quinto de la población en paro, estando casi la mitad de los jóvenes en paro (un 45% de paro juvenil), siguen sueltos. Tal y como prometí en 26-Jodidas semanas de política, hoy quisiera hablar de los que, para mí, son los principales responsables de la situación del país: nosotros.

Sí, habéis leído bien. No mováis la pantalla hacia arriba ni ruléis el ratón, porque efectivamente, la culpa es de nosotros, del pueblo. y no, aún no he perdido la cabeza (al menos de momento). ¿En qué me baso para decir tal barbarie? En el simple hecho de que si los políticos están donde están y hacen lo que hacen es porque nosotros les elegimos y dejamos. Y ahora, mi pregunta para todos vosotros es: ¿Por qué? ¿Por qué este país sigue anclado en la tradición, en la obsolescencia, en el pasado? ¿Por qué nos negamos a avanzar y cambiar y a desatarnos de las viejas raíces? Ya no digo que se vote a los partidos recién surgidos, pero sí que se cambie. Que salga gente con nuevas ideas e ideologías, pero, ¿esto? Parece que el pueblo es como la mamá y los partidos los hijos: por mucho que éstos hagan, siempre se les acaba perdonando, pero ¿por qué? Ha habido gente que se ha ido o ha abandonado el barco por menos. ¿Por qué dejamos que sigan teniendo opción a gobernarnos?

Me hace gracia ver lo fariseica que es España. En esa época dorada de la corrupción española donde salíamos a un caso descubierto al día, la gente se sulfuraba, la gente no quería ver las noticias para no hervirse la sangre al ver las cifras estelares que los políticos de uno y otro partido habían robado de nuestro dinero público. La gente trinaba, colerizaban incluso... ¿y ahora? A esos mismos que criticábamos y no queríamos saber nada de ellos, vamos y los votamos. ¡Así están que se ríen de nosotros y roban todo lo que pueden! Porque saben que pueden hacer lo que quieran con nosotros, que seguiremos votándolos como gilipollas que somos.

Hay gente en España que tiene ideas buenísimas. Renovadoras, necesarias, refrescantes, interesantes, e incluso brillantes. ¿Por qué no las oímos? ¿Por qué no las vemos como opción? Muy sencillo: el miedo al cambio, a la incertidumbre de no saber qué puede ser de nosotros si nos alejamos de lo que ya conocemos: el bipartidismo (y no me vengáis diciendo que el bipartidismo se ha roto, porque con las elecciones de ayer se ha demostrado clarísimamente que no). Unos años gobiernan unos, y cuando lo hagan mal cambiamos a otros. Ahora que está claro que hay más opciones, ¿por qué no cambiamos? Porque, como un buen profesor me diría: "más vale malo conocido que bueno por conocer".

Ya hablaba de este miedo al cambio el filósofo alemán Nietzsche. Para él, era normal que la gente tuviera miedo al gran y oscuro abismo que supone el cambio, el devenir de la vida y la historia, pero lo que no debemos hacer es precisamente lo que está pasando actualmente: que ese miedo al cambio se manifieste en conservadurismo y que nos quedemos anclados en el conformismo capitalista, cuyo voto evita la evolución del país no solo económicamente hablando, sino también a nivel cultural y de derechos. Necesitamos hacer que España evolucione políticamente y que abandone de una vez un pasado de hace 40 años cuyos orígenes son imposibles de ocultar, porque sino tenemos la España que tenemos: llena de incultura, de "charanga y pandereta" (como diría Machado), y donde nos preocupa más qué equipo asciende de Segunda División que la situación del país.

Por último, tras ver la semejanza entre los resultados de estas elecciones con los del 20-D, me arriesgo a vaticinar unas terceras elecciones o, si nos ponemos de malas, un gobierno de coalición de derechas PPSOE's. Por eso, quisiera hacer un llamamiento a todo el pueblo y a todos los que lean este post. Un llamamiento a la cordura, al pensamiento crítico, a meditar si merece la pena seguir viendo como se ríen de nosotros y se pasan nuestro voto y confianza por los huevos. Un llamamiento a la balanza de la Justicia y la verdadera Democracia, no la de ahora, comprada en el Todo-a-cien , y un llamamiento sobre todo a los jóvenes, para impulsarlos y animarlos a lo que verdaderamente necesita este país: un cambio radical que nos conduzca a la auténtica Democracia.

domingo, 26 de junio de 2016

ADIÓS "PROYECTO TAURUS"

Muy buenas a todos, y gracias una vez más por gastar vuestro valioso tiempo leyéndome. En esta parte de Novedades y avisos vengo a anunciar una noticia doble: una buena y otra mala. Como siempre es mejor acabar con un buen sabor de boca, empezaré diciéndoos la mala noticia: Proyecto Taurus, la novela que llevo anunciando desde el inicio de este blog y en la que llevo años trabajando no llegará a ver la luz del sol. Efectivamente, he decidido paralizar el "proyecto" de Proyecto Taurus ya que, como es normal, con el paso del tiempo he ido cambiando me he ajustado a otras formas de escribir, a otras ideas, y Proyecto Taurus no se encuentra entre ellas.

No me da miedo decirle adiós, ya que, como ya me aconsejaron una vez, "no tienes que ver tus obras perdidas como eso, como pérdidas, sino como experiencia que has ganado para evolucionar en la siguiente". Efectivamente, he aprendido muchas cosas con Proyecto Taurus, como que escribir un libro no es tan fácil como aparenta, y que las ideas, desde luego, pueden venir solas, pero el problema es hilarlas después. Sin embargo, como he dicho, no todo son malas noticias: al igual que anuncio el fin de Proyecto Taurus, anuncio también otro nuevo título que ya está en marcha: La defensa de la teodiversidad y su supervivencia, o, para abreviar, Defensa de la teodiversidad.

Este libro es completamente distinto. Me cambio momentáneamente de acera literaria para pasar de una prosa narrativa a una ensayística para meditar sobre las religiones y su lugar en el mundo. Es un tema muy debatido actualmente, y sobre el cual, por mi experiencia, he querido dar mi opinión, pero ésta es tan extensa y compleja que solo puedo expresarla en un gran ensayo en forma de libro. Sé que es un salto muy grande y diferente a lo que era Proyecto Taurus, pero a los que sean más fieles a este segundo tipo de lectura, no os preocupéis, volveré a escribir literatura de ficción cuando se me ocurra alguna idea.

¡Muchas gracias por seguir leyéndome! A ver si pegamos un salto significativo este verano, que como veis, estoy en racha y animado. ¡Hasta otra!




domingo, 19 de junio de 2016

TODO LO QUE UN VIAJE PUEDE LLEGAR A DECIR.

Los viajes tienen mucho de qué hablar. En autobús, tren, barco, avión, a pie incluso algunos... Tienen tanto que contarnos, tanto que enseñarnos, tanto que darnos. Duren lo que duren, sean lo lejos que sean, como si pasas un fin de semana en Palencia desde Murcia o pasas una semana o dos viajando a las principales universidades de Europa. Nada de eso importa.

Pero los viajes no hablan con palabras, sino con hechos, con experiencias, con gente, con recuerdos, tanto presentes como los de otros que viajaron antes que tú, fotos, risas, lágrimas, anécdotas, noches interminablemente entrañables y días sin pausa con los pies en llamas de tanto caminar. Los viajes tienen tanto que decir. Y no lo hacen siempre de igual manera. Los viajes narran desde las más cotidianas andaduras hasta las más extravagantes aventuras, en cientos de lenguas, miles de dialectos y millones de acentos. De aquí, de allá, desde ciudades de renombre hasta pueblos alejados de la mano de Dios. Y es que los viajes hablan al enseñarnos todo lo que nos tienen que ofrecer: desde los más fastuosos monumentos hasta los paisajes más idílicos y oníricos, desde sitios de gran popularidad hasta los rincones más recónditos e inimaginables de cada lugar.

Los viajes son así. Tienen tanto que decir, contar, mostrar, narrar, reír, llorar, preocupar, unir, enseñar, olvidar y vivir. ¿Quién no se acuerda de las anécdotas de un buen viaje? ¿Quién no sonríe al rememorar todas las experiencias, toda la gente? ¿Qué tiene de mágico viajar que a casi todo el mundo le enamora? Simple: la emoción de vivir nuevas experiencias, la intriga de saber qué le puede deparar a uno una travesía, el afán de conocer el mundo, tanto respecto al turismo como sobre las personas.

Personas que, en muchos casos, son las responsables de que los viajes sean casi siempre tan especiales, ya que los recuerdos de los viajes nunca suelen ir solos, sino acompañados, con alguien. Por eso tengo que agradecerle a todas esas personas que he tenido el gusto de conocer en todos los viajes y aventuras de mi vida. Gracias a los que conocí, pero quedaron atrás, a los que aún conozco y a los que conoceré. Creo que lo más justo es darles las gracias a todos. Gracias por todas las experiencias, sentimientos y recuerdos. Gracias a todos, una vez más, porque todos juntos me habéis enseñado todo lo que un viaje puede llegar a decir.

martes, 14 de junio de 2016

FRASES XIX

La misión del ser humano en la actualidad es evolucionar: dejar atrás cualquier lastre tradicional innecesario y buscar la modernización tecnológica y moral para conseguir la supervivencia.

lunes, 13 de junio de 2016

26-JODIDAS SEMANAS DE POLÍTICA

En estas fechas tan señaladas por la carrera política del popularmente llamado 26-J, más señaladas aún que por las vacaciones de verano y demás asuntos sin importancia (nótese la ironía) como la emoción de los más pequeños al acabar otro curso escolar y el primer día de vacaciones tumbado en el sofá o, como es mi caso, la sensación de haber terminado una Selectividad (más los desdichados que se están dejando los cuernos para las oposiciones), he querido mostrar, como mucha otra gente, mi posición y pensamiento acerca de la situación política que sufre y padece el pueblo español.

No os preocupéis, no vengo a deciros que os pintéis la cara de naranja ni de violeta ni que salgáis con una rosa en el puño u os tatuéis una gaviota en la sien. Ni mucho menos. Recientemente, he adquirido mi derecho a voto (vamos, mi mayoría de edad), y todos mis cercanos me dicen lo mismo: "Entonces, ¿podrás votar en estas elecciones, no?", a lo que siempre les respondo: "Por desgracia". Desgracia. Esa es la palabra más adecuada, en mi opinión, para expresar este rocambolesco, desternillante y desastroso panorama político. Desgracia, ya que a cualquiera se le quita las ganas de votar. No menosprecio en ningún momento el derecho a sufragio, al contrario, para algo democrático que tenemos en esta "democracia", no le quito ni mucho menos el valor, pero sí que es verdad que para votar a estos candidatos, yo, personalmente, prefiero no votar a ninguno.

Los unos, por un lado, porque ya han demostrado una ineptitud colosal. Otros, porque, como dicen satíricamente, son como los interiores en el fútbol: comienzan en el centro y acaban de extremos, y los demás porque, a mi parecer, al menos, prometen un cambio que o bien es insuficiente o bien, como es ya clásico en la política española, no lo van a cumplir. Eso, por un lado. Otro aspecto que le quita a uno las ganas de votar es la puta campaña política, donde se habla de todo, menos del propio partido. ¡Tanto es así, y qué pena que sólo unos pocos se den cuenta de ello, que por no hablar de nuestra mierda de política nos vamos al otro lado del charco para ver la política de otros países! ¿Acaso no tenemos suficientes problemas aquí como para preocuparnos de otros gobiernos? Simplemente, me río por no llorar.

Y es que esto es fruto de otro gran defecto de nuestra "hermosa" política: el afán por echar toda la mierda posible a otros partidos antes de realzar el propio programa político (tal vez, es porque no tienen nada interesante que ofrecer). Siempre, en los telediarios y en la prensa, sale la misma historia: como si de un corralito de niños de parvulario se tratase, salen todos diciendo que si Fulanito ha dicho tal, que si Menganito ha hecho no se qué, que si no votéis a Jaimito porque nos va a llevar a la crisis (como si no estuviéramos ya en ella...). Total, que hace milenios que no veo a ningún político hacer alarde de su propio programa, y cuando lo hacen, sean de izquierdas, de derechas, o de lo que sea, todos dicen lo mismo: Yo traigo la democracia, el cambio y la unión del país. Con un par de huevos.

En resumen, todos, a la hora de la verdad, son iguales. Y si alguno se mereciese de verdad el voto, la sociedad arcaica y "transicional" española se encargará de que acabe ganando otro. Todo seguirá igual hasta que haya un verdadero cambio. Un cambio, como describiría el filósofo Ortega y Gasset, radical, y es que hasta que seamos nosotros, el pueblo, los que abramos los ojos, los políticos seguirán siendo la figura odiosa, falsa y maquiavélica que todos tenemos en mente, aunque, como explicaré en otra entrada, tal vez la culpa de todo esto no sea sólo de ellos, sino también del pueblo, de nosotros mismos.