Los viajes tienen mucho de qué hablar. En autobús, tren, barco, avión, a pie incluso algunos... Tienen tanto que contarnos, tanto que enseñarnos, tanto que darnos. Duren lo que duren, sean lo lejos que sean, como si pasas un fin de semana en Palencia desde Murcia o pasas una semana o dos viajando a las principales universidades de Europa. Nada de eso importa.
Pero los viajes no hablan con palabras, sino con hechos, con experiencias, con gente, con recuerdos, tanto presentes como los de otros que viajaron antes que tú, fotos, risas, lágrimas, anécdotas, noches interminablemente entrañables y días sin pausa con los pies en llamas de tanto caminar. Los viajes tienen tanto que decir. Y no lo hacen siempre de igual manera. Los viajes narran desde las más cotidianas andaduras hasta las más extravagantes aventuras, en cientos de lenguas, miles de dialectos y millones de acentos. De aquí, de allá, desde ciudades de renombre hasta pueblos alejados de la mano de Dios. Y es que los viajes hablan al enseñarnos todo lo que nos tienen que ofrecer: desde los más fastuosos monumentos hasta los paisajes más idílicos y oníricos, desde sitios de gran popularidad hasta los rincones más recónditos e inimaginables de cada lugar.
Los viajes son así. Tienen tanto que decir, contar, mostrar, narrar, reír, llorar, preocupar, unir, enseñar, olvidar y vivir. ¿Quién no se acuerda de las anécdotas de un buen viaje? ¿Quién no sonríe al rememorar todas las experiencias, toda la gente? ¿Qué tiene de mágico viajar que a casi todo el mundo le enamora? Simple: la emoción de vivir nuevas experiencias, la intriga de saber qué le puede deparar a uno una travesía, el afán de conocer el mundo, tanto respecto al turismo como sobre las personas.
Personas que, en muchos casos, son las responsables de que los viajes sean casi siempre tan especiales, ya que los recuerdos de los viajes nunca suelen ir solos, sino acompañados, con alguien. Por eso tengo que agradecerle a todas esas personas que he tenido el gusto de conocer en todos los viajes y aventuras de mi vida. Gracias a los que conocí, pero quedaron atrás, a los que aún conozco y a los que conoceré. Creo que lo más justo es darles las gracias a todos. Gracias por todas las experiencias, sentimientos y recuerdos. Gracias a todos, una vez más, porque todos juntos me habéis enseñado todo lo que un viaje puede llegar a decir.
¡Hola! No hay mucho que contar sobre mí o sobre mi blog. Soy solo un chico normal (o no tan normal) que desea compartir su opinión del mundo con el mundo. Mi blog es un lugar para relajarse cinco minutos al día, pensar y meditar profundamente sobre todo aquello que nos rodea, mirándolo desde perspectivas que no tendemos a imaginar. También es un punto de partida para un pequeño gran sueño... ¿Cuál es? ¡Entrad en mi blog y mirarlo! Eso sí; comentad, recomendad, ¡y no dejéis de visitar mi página!
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