Curiosamente, hoy las nubes se ciernen sobre mi ciudad. El 26-J ha dejado unos resultados muy llamativos sobre la población y la política española que se pueden resumir en dos palabras: mediocridad y miedo. Y es que, tras los resultados obtenidos anoche, se puede ver que los causantes de que España se encuentre hoy como uno de los países líderes en paro con, aún (por mucho que ciertas personas quieran hacer alarde de ello), más de un quinto de la población en paro, estando casi la mitad de los jóvenes en paro (un 45% de paro juvenil), siguen sueltos. Tal y como prometí en 26-Jodidas semanas de política, hoy quisiera hablar de los que, para mí, son los principales responsables de la situación del país: nosotros.
Sí, habéis leído bien. No mováis la pantalla hacia arriba ni ruléis el ratón, porque efectivamente, la culpa es de nosotros, del pueblo. y no, aún no he perdido la cabeza (al menos de momento). ¿En qué me baso para decir tal barbarie? En el simple hecho de que si los políticos están donde están y hacen lo que hacen es porque nosotros les elegimos y dejamos. Y ahora, mi pregunta para todos vosotros es: ¿Por qué? ¿Por qué este país sigue anclado en la tradición, en la obsolescencia, en el pasado? ¿Por qué nos negamos a avanzar y cambiar y a desatarnos de las viejas raíces? Ya no digo que se vote a los partidos recién surgidos, pero sí que se cambie. Que salga gente con nuevas ideas e ideologías, pero, ¿esto? Parece que el pueblo es como la mamá y los partidos los hijos: por mucho que éstos hagan, siempre se les acaba perdonando, pero ¿por qué? Ha habido gente que se ha ido o ha abandonado el barco por menos. ¿Por qué dejamos que sigan teniendo opción a gobernarnos?
Me hace gracia ver lo fariseica que es España. En esa época dorada de la corrupción española donde salíamos a un caso descubierto al día, la gente se sulfuraba, la gente no quería ver las noticias para no hervirse la sangre al ver las cifras estelares que los políticos de uno y otro partido habían robado de nuestro dinero público. La gente trinaba, colerizaban incluso... ¿y ahora? A esos mismos que criticábamos y no queríamos saber nada de ellos, vamos y los votamos. ¡Así están que se ríen de nosotros y roban todo lo que pueden! Porque saben que pueden hacer lo que quieran con nosotros, que seguiremos votándolos como gilipollas que somos.
Hay gente en España que tiene ideas buenísimas. Renovadoras, necesarias, refrescantes, interesantes, e incluso brillantes. ¿Por qué no las oímos? ¿Por qué no las vemos como opción? Muy sencillo: el miedo al cambio, a la incertidumbre de no saber qué puede ser de nosotros si nos alejamos de lo que ya conocemos: el bipartidismo (y no me vengáis diciendo que el bipartidismo se ha roto, porque con las elecciones de ayer se ha demostrado clarísimamente que no). Unos años gobiernan unos, y cuando lo hagan mal cambiamos a otros. Ahora que está claro que hay más opciones, ¿por qué no cambiamos? Porque, como un buen profesor me diría: "más vale malo conocido que bueno por conocer".
Ya hablaba de este miedo al cambio el filósofo alemán Nietzsche. Para él, era normal que la gente tuviera miedo al gran y oscuro abismo que supone el cambio, el devenir de la vida y la historia, pero lo que no debemos hacer es precisamente lo que está pasando actualmente: que ese miedo al cambio se manifieste en conservadurismo y que nos quedemos anclados en el conformismo capitalista, cuyo voto evita la evolución del país no solo económicamente hablando, sino también a nivel cultural y de derechos. Necesitamos hacer que España evolucione políticamente y que abandone de una vez un pasado de hace 40 años cuyos orígenes son imposibles de ocultar, porque sino tenemos la España que tenemos: llena de incultura, de "charanga y pandereta" (como diría Machado), y donde nos preocupa más qué equipo asciende de Segunda División que la situación del país.
Por último, tras ver la semejanza entre los resultados de estas elecciones con los del 20-D, me arriesgo a vaticinar unas terceras elecciones o, si nos ponemos de malas, un gobierno de coalición de derechas PPSOE's. Por eso, quisiera hacer un llamamiento a todo el pueblo y a todos los que lean este post. Un llamamiento a la cordura, al pensamiento crítico, a meditar si merece la pena seguir viendo como se ríen de nosotros y se pasan nuestro voto y confianza por los huevos. Un llamamiento a la balanza de la Justicia y la verdadera Democracia, no la de ahora, comprada en el Todo-a-cien , y un llamamiento sobre todo a los jóvenes, para impulsarlos y animarlos a lo que verdaderamente necesita este país: un cambio radical que nos conduzca a la auténtica Democracia.
¡Hola! No hay mucho que contar sobre mí o sobre mi blog. Soy solo un chico normal (o no tan normal) que desea compartir su opinión del mundo con el mundo. Mi blog es un lugar para relajarse cinco minutos al día, pensar y meditar profundamente sobre todo aquello que nos rodea, mirándolo desde perspectivas que no tendemos a imaginar. También es un punto de partida para un pequeño gran sueño... ¿Cuál es? ¡Entrad en mi blog y mirarlo! Eso sí; comentad, recomendad, ¡y no dejéis de visitar mi página!
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