sábado, 28 de febrero de 2015

sábado, 21 de febrero de 2015

¡SEGUIMOS CON DIARIOS JÓVENES!

¡Buenas noches! Escribo este post para deciros que... ¡Diarios jóvenes ya ha superado las 100 visitas! En poco más de una semana ya ha superado las tres cifras... Muchas gracias a los que hayáis leído toda la primera parte, La gota que colmará el vaso.

Estoy notando una gran escasez de visitas y que el contador va a cuentagotas, pero sé que aún queda gente que, aunque sea de forma espontánea, me sigue leyendo.

Si recibo el apoyo suficiente, publicaré la segunda parte, Problemas, donde se podrán apreciar los primeros cambios y nudos en Marcos y Pedro. Por favor, necesito sentir vuestro apoyo. Esto no es para mí una afición, escribir es algo que forma parte de mí, y agradecería mucho vuestro apoyo de manera condicional o incondicionalmente.

Para los que aún no hayan leído Diarios jóvenes y estén interesados en leerlo (aunque sea la primera parte) os dejo aquí el enlace que os llevará a la novela. ¡Una vez más, muchas gracias!

Diarios jóveneshttp://www.wattpad.com/story/32701074-diarios-j%C3%B3venes

jueves, 19 de febrero de 2015

LLENO DE PREGUNTAS, VACÍO DE RESPUESTAS

Todo tiene un coste en la vida. Todo. Cuando hablamos de coste pensamos en un coste económico, pero también nos encontramos con otros costes como el coste moral o el coste sentimental. Todo, como he dicho, te cuesta algo. Sin embargo, tomamos la palabra "costar" como si fuera "pagar por algo", pero no, más bien es "dejar por algo". Parece una diferencia ínfima, pero "pagar por algo" parece como si estuvieras obligado a dar ese coste para obtener lo que quieres, como quien dice de pagar un impuesto. Mientras, "dejar por algo" es más voluntario, es como si estuvieras dispuesto a sacrificar ese coste para aquello que quieres conseguir. Al fin y al cabo, no consigues olvidar a ese/esa que fue tu amor especial sin sufrir un poco antes, ni consigues distanciarte de un buen amigo (por cualquier circunstancia) sin tener que repasar todos los recuerdos que habéis hecho.

Cada coste va relacionado con el corazón y el cerebro. Siempre. El coste económico o material va asociado con el cerebro, el sentimental con el corazón y el moral se encuentra en un punto intermedio entre ambos. Además, hay un coste bastante curioso, el cultural, que se paga con sí mismo. Cuando uno aprende algo, le surgen más preguntas sobre lo que le rodea. Más que cultural, es un coste que se encuentra en todas las decisiones. ¿Merece la pena" hacer esto" por "dejar atrás lo otro"? En esa pregunta se encuentran globalizados todos los tipos de coste o interrogantes existentes, que es en esta pregunta en la que se basan.

De igual manera que existe una pregunta global para todas las decisiones, existe también un resultado final común en toda respuesta: una pregunta más. Toda respuesta amplía los conocimientos de la mente y de la persona, por lo que expande también sus ganas de saber. Un ejemplo: Uno conoce que el cuerpo humano está formado por varios sistemas o aparatos (digestivo, circulatorio...). Al pensar qué función hace cada uno obtiene una respuesta. Luego se pregunta cómo puede ser posible cada función y tiene de respuesta los tejidos. Se pregunta luego de qué están formado los tejidos, y descubre la célula... Y así sucesivamente. 

Cuanto más conoce uno de algo, más preguntas le surgen. Somos una fuente infinita de curiosidad a la cuál animo a alimentar. Tenemos una cualidad única en lo que a pensamiento se refiere, y me sorprende ver cómo estamos desperdiciando este don. Todos estamos llenos de preguntas por el hecho de existir, y también estamos vacíos de respuestas por el hecho de ser personas y equivocarnos. Sin embargo, ya no nos esforzamos en pensar, ni nos atrae la idea de una ideología contrapuesta a la actual ya que esta nos da toda la comodidad que queremos. Aún así, reitero una vez más, no quisiera dejar de alimentar a esa fuente de ideas que llevamos dentro, ya que es lo que nos da esa pizca de humanismo, y sin ese humanismo solo alcanzamos a ser lo que la mayoría de personas son hoy día: animales.

viernes, 13 de febrero de 2015

DIARIOS JÓVENES

¡Hola, lectores! Vengo a hablaros de una idea que llevaba mucho tiempo dudando si empezarla o dejarla para un momento más oportuno, pero definitivamente he querido empezar desde ya. No, no es Proyecto Taurus, aún me queda bastante para terminarla. Aunque eso sí, estoy hablando de una novela, la segunda que escribí después de empezar Proyecto Taurus. Os hablo de Diarios jóvenes.

Diarios jóvenes (ya tengo escrito un resumen en el enlace que os pondré a continuación, pero aun así os lo resumo aquí) relata la historia de dos adolescentes completamente opuestos pero unidos desde la infancia. Están en último curso (por así llamarlo, 2º de Bachiller) y algo especial acontecerá en su último año de instituto juntos. ¿Adivináis qué puede ser? ¿Qué hay más especial que el amor? Pues bien, esta novela narrará cómo el amor se enreda en la amistad de Pedro y Marcos, los protagonistas, y de cómo puede afectarles sobre todo cuando el mismo amor se cruza en la vida de los dos jóvenes.

¿Por qué "Diarios jóvenes"? Porque esta historia no está escrita como las demás. Esta novela está compuesta por "trozos" de conversación entre los personajes, por grabaciones de audio o de cámaras y también por algunas páginas de los diarios que escriben los protagonistas. En estas últimas se puede observar una profundización mayor de la trama y donde se puede notar cómo van evolucionando Pedro y Marcos a lo largo de la novela; sus sentimientos, su comportamiento, forma de ver la vida y demás aspectos morales. 

¡Pues bien! Nada más que decir. Solo daros el enlace que os llevará a mi novela. Es en la conocida red Wattpad, donde publicaré algunas obras o novelas menores que se me vayan ocurriendo, pero de momento... ¡leed Diarios jóvenes y no olvidéis de comentar y recomendarme a vuestros amigos si os gusta! ¡Hasta otra!

Enlace: http://www.wattpad.com/story/32701074-diarios-j%C3%B3venes

ESPÍRITU DE SUPERACIÓN

La vida es sabia. Muy sabia. A veces incluso demasiado. Hay ocasiones en las que el destino te enseña sobre la vida a base de pruebas y desafíos. Otras, simplemente, te muestra aquello que debes aprender para ver si eres capaz de comprender su enseñanza. Eso es lo que me pasó a mí hace una semana. 

Estuve yendo al gimnasio hace unos meses, pero lo dejé. Al principio parecía atractivo, pero con el tiempo se volvía demasiado tedioso, así que me cambié de actividad. Natación. Nada mejor después de un día laboral que el cálido aroma a cloro y sentir que eres capaz de flotar en el agua como si estuvieras en el mismo espacio. Siempre me ha gustado nadar, así que no me disgustó la idea de probar. Empecé hace poco, y la verdad, lo encuentro mejor que el gimnasio, aunque este no es el tema. Un día tuve la suerte de que al llegar tenía una calle entera para mí. Parece un poco una tontería, pero hacedme caso, se agradece. Sin pensármelo dos veces me quité las chanclas y me tiré de cabeza al agua. Estuve nadando solo durante unos veinte minutos cuando un hombre joven apareció. Cuando llegué al extremo de la calle donde él estaba me pidió con toda la educación del mundo si podíamos compartir la calle. Levanté la cabeza del agua para ver si había alguna otra libre, no quería que se acabase mi libertad acuática, pero a mi pesar no, estaban todas ocupadas. Un poco a regañadientes (aunque no se me notó en la voz, si no hubiera quedado algo feo) tuve que decir que sí,aunque la verdad es que el joven no resultó para nada molesto.

Minutos después, la vida prendió la mecha. Estaba descansando en el final de la calle cuando vi que otro hombre se había acoplado a la calle y estaba calentando al principio del tramo. Preferí hacer con él como con el joven, intentar hacer como si nada, así que seguí nadando. Cuando llegué aún seguía calentando. "Buenas tardes"le dije por cortesía. "Buenas tardes" me respondió más por no quedar en feo que por amabilidad. De inmediato se pegó a la pared de la piscina para coger impulso y empezó a nadar. Yo me esperé a que hubiera suficiente espacio entre los dos para no estorbar, y esperando lo vi. Cerca de mis chanclas, junto a un pequeño trampolín, se erguía ni más ni menos que una ortopedia. Así, a ojo, llegaba a más arriba de la rodilla. Me quedé algo estupefacto, por lo que miré al hombre que había saludado para comprobar si era suya, pero iba ya por la mitad del largo por lo que no se veía bien. Cogí yo también impulso y me dispuse a alcanzarlo. No le pillé, pero sí que me crucé pronto con él, y efectivamente, ese hombre tenía una pierna menos.

En ese momento no quise darle importancia, prefería seguir nadando, pero una vez fuera, de camino a casa, no pude evitar pensar en ello. Nadie puede evitarlo. Pero no me refiero desde el sentido de la pena, sino del valor. Había oído muchos casos de discapacitados que siguen haciendo ejercicio a pesar de sus problemas, pero nunca había visto un ejemplo con mis propios ojos. Y como he dicho, no me afectó de ese hombre el sentimiento de pena, sino el de decisión de seguir con su vida. Lo que viene siendo espíritu de superación. Un espíritu de "tirar para adelante" que a mucha gente hace falta. Ese tarde la vida me enseño algo: no existe barrera alguna (ya no digo física, sino también mental o psicológica) que te impida hacer lo que quieres. Las fronteras te las pones tú al creer que no eres capaz de superarlas.

miércoles, 11 de febrero de 2015

FRASES XIII

No te fíes ni de tu propia sombra. Incluso ella misma, cuando es de noche, desaparece de tu lado.

viernes, 6 de febrero de 2015

FRASES XII (EL CÓDIGO DEL ERMITAÑO)

1.—No oigas los que te diga la gente, escucha solo tu propia voz.
2.—No mires a donde la gente te señale, ahí quieren que acabes. Fija la mirada en el cielo,        el suelo o el horizonte, en busca de aquello que te haga realmente feliz.
3.—No grites como un loro las convenciones ajenas, susurra solo para ti y para los que les          interese aquello que tu propia mente ha sido capaz de concebir.
4.—No seas como los demás quieren que seas, ni acates alguna sus órdenes. A lo único            que tienes que hacer caso es aquello que te dicte tu conciencia y tu corazón.

Principio básico del "ermitaño": No uses la soledad como un medio de exclusión, aislamiento o marginación. Úsala para conocerte a ti mismo y explorar tus verdaderos límites. Para cuando los hayas alcanzado te habrás vuelto increíblemente fuerte. Intangible. Inexorable. Tanto que ni el diamante más puro será capaz de hacer mella en ti.

lunes, 2 de febrero de 2015

FRASES XI

Que un corazón sea duro no quiere decir que sea de piedra o de hierro. También puede ser de oro.