Esta poesía, para poneros en contexto, la escribí en un viaje hace una semana en el cual coincidimos unos jóvenes de mi ciudad con otro grupo de adolescentes de Zaragoza. Disfruté tanto de escribir este poema como de su compañía. Solo espero, como digo en esta obra, que esas risas y experiencias no queden en el olvido, no al menos con demasiada facilidad. ¡Espero que os guste!
Ébano nacido en la tierra de Augusto,
junto al Ebro concebida en su ribera.
Quién esperaba que en su día dijera
que entre maños me hallara tan a gusto.
Un meandro os guió hacia el sitio justo
desembocando junto a la Osa, a su vera,
y con vuestra historia hicisteis que escribiera
la odisea que ahora os ilustro:
Como si la calma del Ebro rizara
el agua y la tierra de las que goza
la ciudad del valle la cual esboza
la tradición que por siglos acapara.
Desde que maña y fuerza se juntaran
un gran viaje emprendieron, a buena hora,
pues el saber que otros tantos ignoran
los tajantes y seguros lo abarcan.
Desde las orillas del Manzanares
hasta la ciudad del placer prohibido,
pasando por el bastión de Don Rodrigo
junto al olor de viñedos y olivares.
Y ahora de ti, amante de los animales,
enjugándome el pesar me despido
suplicándote que en el olvido
a los de Cartagena no nos guardes.
Destino y Fortuna nos dio a conocer
a los que ahora somos "cartaños"
mas no podemos ignorar el daño
que provoca no volvernos a ver.
Puede que lo que vivimos esta vez
se disipe con el paso de los años,
pero recordaros, mañas y maños,
será para mí siempre un placer.