miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA CIUDAD DEL MIEDO

Esta poesía está dedicada a las víctimas y testigos de los atentados del 13-N en París. Que en paz descansen los difuntos, y que en paz puedan dormir los parisinos. También queda advertir que el soneto está a falta de remodelar, así que se cambiará esta poesía en cuanto se corrija.

El miedo alumbró la ciudad de las luces
la noche en la que cuatro rayos cayeron,
y las llamas y los truenos consumieron
todos los llantos, lágrimas y voces.

La negra luna castigó a las cruces
manchando de rojo allá donde fueron
mientras el miedo y la muerte impusieron,
fieles a la oscuridad en que relucen.

La férrea torre erró en su vigía
llegando la muerte a todos sus rincones,
mientras ésta, maliciosa, se reía.

No obviaremos las funestas emociones,
pues lo que ocurrió aquel oscuro día
no lo podrán olvidar nuestros corazones.

viernes, 18 de diciembre de 2015

¡EL QUINTO YA HA CAÍDO! ¡PRIMERA EDICIÓN DEL CONCURSO "VIENTOS DEL PUEBLO"!

¡Buenas tardes, mis queridos lectores (un saludo aunque sea a los pocos que tengo por el momento)! Han pasado ya siete meses desde que publiqué ¡Uno más a la lista! ¡Premio de Relato Corto "Mirando al mar II"!, y la verdad, no esperaba tener el privilegio y la suerte de subir una entrada similar tan pronto... ¡Sí! ¡Exacto! Como algunos ya podréis intuir, en este post vengo a anunciar que por fin ya tengo mi quinto premio literario en los casi cuatro años que llevo escribiendo (cuando llegue el día del aniversario intentaré escribir una entrada especial) y, una vez más, experimenté uno de los mejores momentos de mi vida gracias a la literatura, que tantas hostias y tantos abrazos me ha dado desde que nos conocimos.

Me siento orgulloso de que mi quinto premio haya sido con el género literario que me vio nacer: la poesía. Hablo del concurso "Vientos del pueblo", cuyo acto de entrega de premios se realizó el día 2 de noviembre en el IES Mediterráneo de mi ciudad. Sé que a la vista no es un concurso de mucho valor ni de mucha importancia, pero si he querido nombrarlo es precisamente porque es el quinto premio literario que obtengo y, se quiera o no, es símbolo de ánimo y de impulso para seguir adelante.

¡Hasta aquí todo por hoy! No creo que publique nada acerca de ningún otro premio en una larga temporada, por eso de los estudios y demás ocupaciones. Aun así seguiré trabajando en más entradas e intentaré subir más de mis ideas en las épocas de vacaciones. ¡Muchas gracias a todos!

lunes, 23 de noviembre de 2015

CARTAÑOS

Esta poesía, para poneros en contexto, la escribí en un viaje hace una semana en el cual coincidimos unos jóvenes de mi ciudad con otro grupo de adolescentes de Zaragoza. Disfruté tanto de escribir este poema como de su compañía. Solo espero, como digo en esta obra, que esas risas y experiencias no queden en el olvido, no al menos con demasiada facilidad. ¡Espero que os guste!

Ébano nacido en la tierra de Augusto,
junto al Ebro concebida en su ribera.
Quién esperaba que en su día dijera
que entre maños me hallara tan a gusto.

Un meandro os guió hacia el sitio justo
desembocando junto a la Osa, a su vera,
y con vuestra historia hicisteis que escribiera
la odisea que ahora os ilustro:

Como si la calma del Ebro rizara
el agua y la tierra de las que goza
la ciudad del valle la cual esboza
la tradición que por siglos acapara.

Desde que maña y fuerza se juntaran
un gran viaje emprendieron, a buena hora,
pues el saber que otros tantos ignoran
los tajantes y seguros lo abarcan.

Desde las orillas del Manzanares
hasta la ciudad del placer prohibido,
pasando por el bastión de Don Rodrigo
junto al olor de viñedos y olivares.

Y ahora de ti, amante de los animales,
enjugándome el pesar me despido
suplicándote que en el olvido
a los de Cartagena no nos guardes.

Destino y Fortuna nos dio a conocer
a los que ahora somos "cartaños"
mas no podemos ignorar el daño
que provoca no volvernos a ver.

Puede que lo que vivimos esta vez
se disipe con el paso de los años,
pero recordaros, mañas y maños,
será para mí siempre un placer.

jueves, 29 de octubre de 2015

OTRO FACTOR DE LA DIFERENCIACIÓN PERSONAL: LA EDUCACIÓN

Si habéis llegado hasta aquí, habréis leído otras dos entradas con anterioridad llamadas Somos iguales "porque" somos diferentes, y La memoria y el olvido, responsables de cómo somos. En estas entradas hablo de la diferencia entre “humanidad” y “persona” o “personalidad”, y de la formación y amoldamiento de la personalidad o carácter personales. Esta entrada será un poco más de lo mismo. Hablaré sobre todo de un factor que, al igual que la memoria, todos tenemos o experimentamos, y aun así nos hace a todos diferentes. En esta entrada voy a hablar de la educación.
Generalmente, cuando se habla de “educación”, se habla de la educación escolar, de la política, etcétera, etcétera, pero aquí voy a hablar de la educación moral. Ya sabéis, esa educación, por ejemplo, que los padres nos imparten desde pequeños. Aunque no lo aparente, la educación es un gran modelador de nuestra personalidad, y aunque no influya tanto en el cambio en sí de la persona como lo hace la memoria, sí que posee un mayor efecto diversificador. Es decir, amolda menos, pero diferencia más, y es en parte gracias a la educación por lo que las más de siete mil millones de personas del mundo somos totalmente distintas entre nosotros.
Al igual que en el caso de la memoria, hay también varios tipos de educación, cada uno con su grado de influencia y diversificación propio, pero por lo general actúa todos de la misma manera, asumiendo valores, por lo que más bien se diferencian estos tres tipos de educación por la vía en la cual uno acoge los valores e su educación. Estas educaciones son:

— Educación ambiental o educación de amistad: Esta educación la forman los valores que uno adquiere de su entorno, tanto entorno físico (lugar donde vive) como sentimental (amigos, relaciones, etc.). Este punto también fue tratado por algunos filósofos, como el gran Karl Marx, y consiste en que el ambiente en el cual uno nace y/o se desarrolla influye en gran medida en el comportamiento de la persona, adaptando principalmente los valores necesarios para la supervivencia y subsistencia del entorno. Por ejemplo, no va a adquirir los mismos valores o no va a adquirirlos mismos de la misma manera un niño que crezca en un barrio marginal que alguien que viva en el centro de Madrid.

— Educación propia: Son aquellos valores que nos inculcamos nosotros mismos, principalmente en momentos de soledad con la esperanza de salir de dicha soledad o de algún problema. El inconveniente principal de este tipo de educación es que no influye con tanta fuerza en nosotros, ya que esta funciona, como he dicho, en situaciones de soledad, indagando en nuestra memoria alguna forma de ser o actuar para adoptar esos valores morales y así poder salir de nuestra situación. Esto implica que si necesitamos algún valor moral que no hemos visto a lo largo de nuestra vida, no podremos inculcárnoslo, por lo que seguiríamos sumidos en esa soledad.

— Educación familiar: Esta es, sin lugar a dudas, la educación moral más importante de todas. Consiste en la educación que recibimos de nuestros padres, abuelos y demás figuras familiares posibles. Es la más importante por dos factores: la prolongación de dicha educación y la etapa de nuestra vida en la que se ejerce, y también por la gran diversidad que crea respecto a personalidades. Esta educación la recibimos desde que nacemos hasta, a veces, más allá de nuestra adolescencia, por lo cual influye en los momentos y etapas de nuestra vida donde somos más vulnerables a los cambios de personalidad, recibiendo gran parte de nuestros valores morales de nuestra familia de forma más o menos directa.
Tal como he mencionado antes, también es vital para que las siete mil millones de personas del mundo tengan personalidades tan dispares, y es debido a nuestra capacidad como animales de imitar lo que nos rodea. Nuestros padres nos inculcan una educación, y cuando nosotros tenemos hijos les transmitimos esa educación, directa o indirectamente, intentando educarles en función de cómo lo hicieron nuestros  padres, tanto intentando imitarlos como evitar su educación. Sin embargo, como no sabemos la verdadera intención que tenían nuestras figuras familiares para educarnos, siempre cometeremos fallos a la hora de educar a nuestros hijos, y estos errores se cometerán sucesivamente con el paso de las generaciones. Estos fallos son, pues, los principales responsables de la diversidad de personalidades.


Ya van la memoria y educación. Espero encontrar pronto otro elemento que influya en nuestro comportamiento para así conocer más al ser humano y a la persona.

martes, 23 de junio de 2015

FALTOS DE PENSAMIENTO, FALTOS DE GENIOS

No puedo más. Cada día que pasa es la historia de siempre. El mundo se está viendo envenenado por el lado más oscuro y funesto de la globalización; algo por lo que mucha gente se ha opuesto y se sigue oponiendo a este fenómeno internacional (no me incluyo entre este grupo de personas, aunque sí que admito que los resultados están saliendo más desastrosos de los que debería). Uno de los mayores inconvenientes que supone es la conversión de todas las culturas del mundo en una cultura común, eliminando consigo otras costumbre de siglos de antigüedad. 

Muchas de estas culturas están o estaban en pos de la erudición, y normalmente otorgan a las personas más inteligentes y cultas los puestos más privilegiados de sus clases sociales; permitiéndoles ser custodiados por los diligentes de cada pueblo para extender su mente y crear el arte que hoy conocemos como música, literatura, cine, pintura, etc. Sin embargo, con la uniformidad cultural, aunque hemos conocido cómo son las costumbres de los países extranjeros, también hemos permitido que los gobiernos cojan lo que más les interesa de cada país o continente para constituir ese lado oscuro de la globalización al cuál me refiero, cuyo fin es la economía y la generación de consumismo masivo (el consumismo está bien, ya que ayuda a sostener la economía de un país, pero esto, señores, ya es consumismo masivo), y cuyo único beneficio va a parar a sus bolsillos, aunque nosotros, como consumidores, nos la trae floja siempre y cuando nosotros podamos seguir comiendo comida norteamericana, escuchar música latina y comprar artículos Made in China o Made in Taiwán.

Uno de los campos que más ha hecho mella la globalización ha sido en el arte. Madre mía, señor... ¿por dónde empezar?... Me parece bien que la gente tenga algún cantante, músico, actor o artista en general con el que se sienta más identificado o que simplemente le guste más su estilo artístico, pero, queridos lectores que estáis perdiendo vuestro valioso tiempo leyendo esto... Una cosa es música y otra cosa son esos grupos de cinco o cuatro jóvenes macizorros que; vale, pueden cantar bien y todo lo que queráis, pero no se puede desmentir que la gran mayoría de la gente que les sigue (casualmente gente de menor de 14 años con madurez aún en proceso, no digo carentes de madurez, pero sí que está incompleta) lo hace por lo monos que son y porque "¡Ay, qué guapos que son!" "¡Ay, tengo mi cuarto lleno de pósters y fotos del guitarrista!" (psicópatas...) y "¡Ay, que el otro día fui a un concierto y pude verlo en persona! (Más mentira que el mundo es plano. Si verlo lo pudiste ver, pero en la penúltima fila del teatro o del local donde tocase esa banda o cantante)". Esto resulta preocupantemente contagioso, haciendo que muchos jóvenes se desvivan y (aquí es donde quiero llegar) fuercen a que en sus pensamientos esté ese artista, y casi todo lo que hagan esté, involuntaria o voluntariamente, orientado hacia él/ellos. Con esto no quiero decir que tenga nada en contra de los grupos de este estilo; estoy en contra de l@s fanfics que abundan en todo internet a costa de estos artistas y que la fama que generan es más por el grupo o músico al que representan que por la calidad de la propia obra del o la fan. Otro campo que me gustaría tocar del campo musical es la hegemonía del reggaeton, aunque lo escribiré en otro momento, ya que me arriesgaría a que más de uno quisiera quemarme vivo...

Tengo muchísimos argumentos que decir sobre este tema, así que lo más probable es que este sea la primera parte de muchas, ya que los puntos a tratar son tan extensos como la estupidez humana (que según el bueno de Albert Einstein, es infinita; y razón que tenía el hombre). Lo que quiero dar a entender con todo esto es que la libertad de expresión se nos va muchas veces de manos, y a veces se llega a mancillar el nombre de algunas artes, y que la gente hoy en día no sigue un arte en busca de estar a gusto con él y de mostrar al mundo su forma de ser y pensar con él (como debería ser), sino que el arte se ha convertido en una herramienta más para adaptarse a la sociedad que más nos convenga y también un medio para destrozar mentes en vez de desarrollarlas.

Este me parece un buen tema de debate, así que por favor, me gustaría saber vuestras opiniones en los comentarios, siempre y cuando, por favor, desde el respeto y sin insultar ni a un bando ni a otro (ni a mí... a ser posible). De la próxima parte anticiparé que irá sobre ese género musical del que hasta se han hecho estudios de que afecta de forma negativa al desarrollo mental: el reggaeton. Por último quisiera resaltar que todos estos casos los menciono desde lo general y lo más ampliamente posible, y que siempre pueden haber excepciones o casos puntuales que se opongan a estas reglas.

FRASES XVIII

La humanidad está siendo asesinada, y solo los verdaderos locos podrán salvarla.

miércoles, 17 de junio de 2015

FRASES XVII

No puedo atisbar dónde están mis límites... porque no los tengo.

(Frase de motivación allá donde las haya, jaja)

LA MEMORIA Y EL OLVIDO, RESPONSABLES DE CÓMO SOMOS

Me gustaría empezar esta entrada con una frase que se me ocurrió ya en mayo. La frase dice esto: La persona moldea nuestro ser y persona, pero el olvido amolda nuestro inconsciente y a nuestro humano.Suena bien, queda "guapa", pero me daba la sensación de que no podía dejarla tal como estaba. Necesitaba explicar el porqué de esa oración. ¿Por qué la persona y la memoria no deben ir separados? Pues bien, para empezar voy a explicar algunas cosas de lo que son para mí humano, persona, memoria, olvido e inconsciente.

Dentro del campo del comportamiento y de actitud, la persona comprende nuestra forma de ser con la cual actuamos cotidianamente. Este comportamiento o forma de ser se sostiene en los recuerdos y experiencias que se hayan vivido y que se recuerden (esto es importante, deben ser recordables), por lo cual la persona está constantemente sujeta a cambios. A cierta edad, alguien puede ser tímido e inocente, pero después de deteriorar sus recuerdos o de adquirir otros que suplanten a los antiguos, puede cambiar radicalmente siendo alguien sociable y pícaro. Esto se debe a, como he mencionado anteriormente, que nos fijamos de manera involuntaria en nuestros recuerdos, en nuestra memoria, para moldear nuestra forma de ser a nuestro gusto.

Sin embargo, en el otro extremo de la balanza, encontramos al humano interior. No es concepto ciento por ciento paralelo al de persona, pero esta levemente relacionado con ella. El humano es sinónimo de instinto, de naturaleza, de lo que al fin y al cabo somos: animales. El comportamiento humano o animal se basa en el instinto, como estar agresivo cuando alguien se mete contigo, estar alerta completamente alerta en situaciones de estrés... En el campo del inconsciente (que es lo mismo que el humano) también entran los gustos, esos que no consigues explicar un motivo razonable como por qué a alguien le gustan más las morenas que las rubias, por qué hay gente que no le gustan las cosas dulces, etc. Todo esto lo controla el humano, el inconsciente, y al igual que la persona, funciona con recuerdos. Entonces, ¿qué diferencia hay entre el uno y el otro?

La diferencia es bastante simple: la persona obedece a la memoria; sin embargo, el humano sigue a los recuerdos que están olvidados, al olvido en sí. Esa preferencia al olvido se debe a que los rasgos que tenemos de humano no varían con el tiempo. Es decir, si en nuestro inconsciente está ser rácano o avaro, acarrearemos estas cualidades toda nuestra vida. Entonces, surge otra duda. Si el comportamiento de la persona va variando con el tiempo, ¿por qué el del humano no? Para entender esto hay que explicar que los recuerdos son fácilmente alterables por la mente humana en función de nuestro interés. Es este cambio el que hace cambiar a la persona y por lo tanto también a nosotros. Por eso, cuando el humano obtiene algún cambio que le pueda beneficiar, recurre a mandar algunos recuerdos al olvido, para que así no puedan ser recordados y, por lo tanto, que no puedan ser alterados, cumpliendo el que los rasgos del humano se mantienen a lo largo de la vida.

¿Cómo puede la mente querer desechar sus valiosos recuerdos? Y si es verdad que los hace de forma voluntaria... ¿cuál es el fin? Pues bien, el fin depende del tipo de recuerdo que se quiera olvidar, al igual que es distinta también la manera de olvidarlo. Podemos encontrar tres tipos de olvido distintos:
— Olvido espontáneo: este se produce de manera automática cuando pasamos por una experiencia que carece de importancia para nosotros o no aporta nada a nuestra forma de ser, como puede salir haber salido un día a hacer los recados o un día normal de clase o trabajo. Aquí se manda el recuerdo directamente al olvido.
— Olvido accidentado o abandonado: este tipo de olvido comprende dos a su vez. Por lo general consiste en que uno posee un recuerdo el cual forma parte de la persona y que influye en nuestro comportamiento, y que, por una razón u otra, acaba siendo arrastrado en el olvido. Si se produce poco a poco, es decir, que se va olvidando poco a poco ese recuerdo dejando que sea sustituido por otro, se llama "olvido abandonado"; pero si el olvido se produce de forma esporádica, sea bien por un problema amnésico o simplemente de manera súbita y se envía ese recuerdo al olvido se produce un "olvido accidentado". Este último se suele hacer para preservar un recuerdo importante antes de que la mente y la memoria lo deterioren,
— Recuerdo lejano u olvido puro: este es el olvido que más influye en nuestro inconsciente, aunque también el que más rabia nos da no conocer. Este último, generalmente producido en nuestra infancia, que es donde más nos marcan las experiencias, pero también darse casos ya en la adultez, consiste en que, cuando sufrimos una experiencia traumática (no en el sentido negativo de la palabra "trauma", no al menos necesariamente, solo en el sentido de "experimentar un gran impacto", como un "shock") nos marca de tal manera y en tal magnitud, sea para bien o para mal, que nuestra mente primero procesa ese momento para dejarlo grabado en él, y luego, de forma automática, tira el recuerdo al olvido antes de que la memoria pueda hacer algo para distorsionar este recuerdo. Este, al igual que los dos anteriores, y si en algún momento se pudiera recordar es que entonces no es un olvido. Los olvidos no se pueden rememorar una vez hayan sido desterrados de nuestra mente. Este es el que marca nuestros gustos, nuestras fobias y la parte más personal y distintiva del humano propio.

Todo esto es, por lo general, uno de los incontables factores que determinan nuestra forma de ser. No se puede hacer nada para cambiar aspectos como la distorsión de la memoria, el abandono de los olvidos, etc. Va con nosotros, y nosotros hemos dejado a lo largo de la evolución que sea así. Pero no es nada malo, al contrario. Es una de las maneras más efectivas de configurar la personalidad de siete mil millones de personas, siendo cada una única de entre toda la población y a la vez sin llegar a ser una persona mejor que otra. Es ley de vida y ley personal que todos usamos a nuestros recuerdos como referencia para, basándonos en ellos, adaptarnos a nuestra vida y entorno; pero es o sí, está dentro de cada uno de nosotros el asumir esos cambios y de aprovecharlos de la mejor manera posible.

sábado, 13 de junio de 2015

SOMOS IGUALES "PORQUE" SOMOS DIFERENTES

Somos todos iguales "porque" somos todos diferentes. Así es como debería ser reformulada la conocida frase somos todos iguales, "pero" somos distintos entre nosotros. Al mencionar esta última frase, se comete, a mi parecer, un gran error connotativo ya que en ella se separan dos términos, el de humano por la parte de somos todos iguales y el de persona en todos somos diferentes. Estos dos no deben ser mencionado o divididos de manera que se traten o se estudien ambos conceptos por separados, ya que el uno, para ser mediocremente entendido, necesita del otro para completar su significado. Al incluir ese "pero" entre las dos frases da lugar a entender que la igualdad que nos es propia por el hecho de pertenecer a la misma especie y la diferencia que radica en cada uno de nosotros, ya que la condición de humanos supone (en la mayoría de los casos, ya que es innegable la existencia de "individuos" de estupidez infinita) una mentalidad única y característica en cada uno de los más de siete mil millones de personas del planeta, son conceptos que, aunque son casi coincidentes, ni siquiera los toman como secantes.

La persona, aunque muchos dirían que se forma a lo largo de la vida con la recopilación de experiencias, es un término demasiado complejo como para estar compuesto solo de recuerdos, los cuales, como máximo, solo son capaces de comprender el pasado de un individuo, y a veces ni eso. Necesitamos pues algo más que cubra presente, futuro y demás aspectos de la personalidad como la positividad o la empatía. En resumidas cuentas, no hace falta pensar mucho para saber que, si tuviéramos que averiguar lo que comprende algo tan infinitamente extenso como la persona, no podría ser descubierto ni por todas las mentes que han habido en la historia, no por su complejidad, sino por lo extenso que es la "persona".

Por eso, si queremos saber de qué se compone, debemos mirar desde un punto de vista general (si es que se puede, ya que lo infinito no se puede generalizar). Los puntos en común que he conseguido extraer son:
— La biología, la cual influye en la persona. Muchas veces nos dejamos guiar por las intuiciones, que al fin y al cabo son ofrecidas por la apariencia propia y la ajena creada por la genética (en otras palabras, guiándonos por el aspecto físico), dejando que estas nos amolden en función de las críticas que hacemos o recibimos, haciéndonos o bien más cautos, o bien más egocéntricos, etc.
— Todos nos movemos en un ambiente el cual infiere en nosotros. Es un concepto que fue en su momento ingeniado por el pensador alemán Karl Marx, que formuló que el entorno de trabajo y/o el cotidiano determinan el comportamiento de las personas. Aquí compagino y me opongo a este gran filósofo. Concuerdo con él en que el ambiente rutinario influye en la forma de vivir y por lo tanto de ser de las personas, pero Marx (y es aquí donde me opongo) parece afirmar en que el entorno nos moldea de manera forzosa, sí o sí, salvo en honrosas excepciones. Para mí influye en todos, incluso en esas"excepciones", pero en un mayor o menor grado (según lo evolucionado que se encuentre la persona a lo mental y emocionalmente referido), pero no se puede negar que, como he dicho, cambia a la persona, ya que a esas "excepciones" que no parecen afectarles el entorno en realidad se modifica su actitud queriendo escapar del ambiente y no someterse a él. Esto supone un cambio emocional, ya que se transforma la que debería ser una atracción al entorno en una repulsión.
— Todos buscamos la felicidad, y para ello intentamos acceder a ella mediante nuestra forma de ser, sea cual sea esta. Irónicamente no nos percatamos de que eso es imposible, no la búsqueda de la felicidad, sino el encontrarla teniendo en cuenta nuestra personalidad, ya que estamos constantemente cambiándola, por lo que resulta casi imposible alcanzar esa alegría que, más que un sentimiento, se asemeja más a una utopía que solo unos pocos consiguen saborear.

La biología, el ambiente y la felicidad. Estos son para mí tres de los factores sobre los que se generaliza la diferencia entre cada una de las siete mil millones de personas que hay en el planeta, todas las que han existido y las que existirán. Obviamente, estoy muy lejos de hallar los demás, pero como he mencionado, estos son, en mi opinión personal, los principales puntos en común que hacen que todo lo diferente que somos las personas nos hagan ser parecidos en una misma humanidad.

viernes, 12 de junio de 2015

¡UNO MÁS A LA LISTA! ¡PREMIO DE RELATO CORTO "MIRANDO AL MAR II"!

¡Bueno, ya estoy de vuelta! Como os prometí, voy a hablaros de uno de los mayores eventos literarios por los que he pasado en mi vida. Si habéis leído mi entrada Tengo unas cosillas que decir... sabréis de lo que hablo. El día 15 de mayo, hace un mes más o menos, fui convocado al Casino Real de Murcia por el ISEN para asistir a la entrega de premios del concurso de relato corto Mirando al mar II junto a otros nueve candidatos, de los cuales faltaron tres.

El concurso, aunque solo lleva dos ediciones, ha sido disputado por muchos alumnos de todas partes de la Región de Murcia, y consistía básicamente en un relato corto de máximo diez páginas de extensión (aunque yo necesité siete para mi relato) y de tema libre, sobre el que recurrí a hablar sobre mi primer amor de la adolescencia y de cómo gracias a ese amor me quedé encerrado en el mundo de la escritura. Lo que más mérito se me atribuye al recibir este premio es haber sido galardonado de entre todos los participantes por un jurado de calidad y experiencia literaria impecable, habiendo en dicho jurado desde profesores de universidad en Literatura y Filología castellana hasta escritores de premios nacionales de concursos como el Premio Alfaguara o el Premio L'H Confidencial de novela negra (podéis buscar los nombres de los miembros del jurado en las bases del concurso).

Al principio todo era rosa. En el concurso eran galardonados seis alumnos (y digo alumnos porque los concursantes debían ser de 1º y 2º de Bachillerato) de entre todos los participantes, dividiendo a estos seis en tres áccesits (4º, 5º y 6º premio) y tres premios (ahora sí, 1º, 2º y 3º premio). La mujer que me llamó por teléfono para informarme del premio (una semana antes de la gala) me dijo que estaba convocado a la entrega de premios, pero no en qué puesto había quedado. Me daba igual, para qué engañarnos. Después de tres años de mi último y primer premio oficial (he ganado otros dos, pero no los tomo como "oficiales" o "serios") había conseguido ganar un concurso de literatura. Estaba súper emocionado, y por una vez desde hace tiempo, la gente empezó a felicitarme por el galardón.

Lo que no sabía es que no habían llamado a los seis ganadores. Como he dicho al principio, habían convocado para el día 15 a diez personas. En otras palabras, cuatro de nosotros íbamos a volver a nuestras casas con las manos vacías y con el depósito de gasolina del coche medio vacío también (como podría haber sido mi caso). Sin embargo, no era consciente de ello. Como es normal, yo pensaba que habían llamado a los seis justos, por lo que estaba completamente despreocupado, y seguí sin conocer este dato hasta el final de la gala.

Afortunadamente (y obviamente también, ya que si no no estaría escribiendo esto), no me tocó a mí esa mala suerte. La sala donde nos entregaron los premios estaba algo vacía. Solo estábamos ahí los convocados y nuestros familiares (sin contar al propio jurado y a un par de miembros del ISEN), todos deseosos de saber cuál era la clasificación final. Empezaron desde el sexto puesto, y conforme subía la clasificación, más lúcida era mi sonrisa. Cuando llegó el segundo premio, ahora sí, mi nombre retumbó por la habitación, como si de repente los altavoces hubieran aumentado su volumen solo para ese momento, y, cerca de gritar y llorar de felicidad, me levanté a recoger mi premio.

¡No voy a contar más porque creo que me estoy excediendo! Por último solo voy a añadir que, a pesar de no haber acabado en primera posición, los miembros del jurado, esos de tan reputada fama, me felicitaron repetidas veces por mi obra, llegando incluso por momentos a dejar de lado a la primera galardonada. En conclusión; una experiencia inolvidable que espero algún día repetirla.

Por si estáis interesados en ver la historia, aquí os dejo un link donde pronto será subida Mis primeras estúpidas letras, mi relato corto. ¡Una vez más, gracias por leerme!
http://letrasdelmediterraneo.blogspot.com.es/2015/05/ii-certamen-de-relato-corto-mirando-al.html

lunes, 8 de junio de 2015

¡¡YA SON MÁS DE 1.000!!

He tardado apenas 5 meses en alcanzar esta gloriosa cifra. A más de 200 visitas por mes. Con pocos seguidores a mis espaldas debido a mi prematuridad, pero leales a mi estilo. Gracias a ellos y a todos los que me leyeron en algún momento esporádico de aburrimiento, ¡he conseguido superar las 1.000 visitas!

Hagamos recuento... 
— 169 visitas en Diarios jóvenes, en Wattpad.
— 229 visitas aquí, en mi blog.
— Y por último, aunque parezca increíble, 727 visitas en Mi primer libro de poesía amorosa, en Wattpad también.
Todo esto hace un total de más de 1.000 visitas, en concreto 1.125 visitas, que aunque algunos escritores y bloggeros son capaces de alcanzarlas en cuestión de minutos, para mí me supone un inmenso orgullo.

Esta vez no voy a hacer como en ¡¡500 visitas!! y vaticinar mi próximo objetivo. Sean las 1.500, las 2.000 o las 5.000, la cifra que sea, sé que llegará a su debido momento, y confío en vosotros, mis lectores, para que algún día vuelva a gozar de la satisfacción que he sentido gracias a vosotros.

Tal como dije en Tengo unas cosillas que decir..., en cuanto empiecen las vacaciones empezaré a subir cosas como loco para llenar mis redes con todo aquello que no he podido subir en este mes en blanco. Tengo muchos apuntes en sucio y en mi cabeza que estaré encantado de publicar en cuanto antes.

¡Así que ya sabéis! ¡Pronto seguiré dándoos más motivos para haceros pensar un poco, y muchísimas gracias una vez más por haberme hecho llegar a las 1.000 VISITAS! 

domingo, 7 de junio de 2015

TENGO UNAS COSILLAS QUE DECIR...

¡Buenas noches! En esta entrada me gustaría tocar un par de temas que tengo que comunicaros sobre mí y mis avances...

Lo primero es pedir disculpas por todo este tiempo que he estado sin subir nada importante, ni aquí ni en Wattpad. Soy apenas un estudiante, y como tal de cuando en cuando tengo que pasar por épocas de exámenes que ocupan la gran parte de mi tiempo. Solo he tenido tiempo para subir un par de frases o algún comunicado breve, pero nada más. ¡No pasa nada! Este verano tengo como propósito principal escribir todo lo que pueda, así que tendréis para leer un buen rato.

De aquí vamos al segundo punto: los primeros días de verano espero subir muchas cosas al blog y también dar un "acelerón" a Diarios jóvenes con tal de recuperar el gran ritmo de visitas que había llegado a tener (gracias a vosotros, como no, ¡si es que os tengo que querer!). Sin embargo, a partir de julio,voy a dedicarme en especial a acabar mi novela, Proyecto Taurus, por lo que os anticipo de que puede que sufra otro parón a mediados de verano. Aun así, tengo escrito en sucio algunos ensayos como los que suelo escribir en Ideas y demás y Rincón de pensar, los cuales subiré en cuanto pueda para que podáis seguir comiéndoos un poco el coco. Lo de Proyecto Taurus no tiene marcha atrás; ya he hablado con mi editor y le he prometido tenerla terminada para finales de verano, y encima de la confianza que está depositando en mí a pesar de mi juventud estaría muy feo faltar a mi palabra.

¡Aún hay más! En los próximos días, cuando consiga algún hueco libre, tengo que comunicaros un par de eventos muy importantes para mi carrera literaria, los cuales subiré en esta misma sección: por fin, tal como auguré en el post de ¡¡500 visitas!!, he conseguido alcanzar ni más ni menos las 1.000 visitas en un tiempo, para mí, récord; 5 meses. Lo de menos será que, al igual que hice con las 500 visitas, crear una entrada celebrando y dando detalles sobre este gran evento. Esta entrada será la próxima que publique.

Y ya, por último, tengo que hablaros sobre una de las mejores experiencias de mi vida, la cual ha conseguido hacer huella en mi instinto escritor, potenciándolo y animándolo a seguir adelante. Estoy hablando, de qué si no... ¡un premio literario! Efectivamente, en esta etapa que he estado en blanco en internet, he engordado un poco más mi currículum literario al ser galardonado con el Segundo Premio en la Segunda edición del Concurso de relato corto "Mirando al Mar". Será la próxima entrada que suba después de la de las 1.000 visitas, y en esta explicaré al detalle en qué consistía el concurso, cuál ha sido el premio y todas las grandes experiencias que pasé en la gala del concurso.

¡Perdonad una vez más que haya estado tanto tiempo ausente! ¡Intentaré que no vuelva a suceder más! Muchísimas gracias a los que me habéis preguntado qué tal iba con la escritura y también muchísimas gracias a todos los que seguís guiándome en mi camino por cumplir este sueño. ¡Buenas noches, y recordad! ¡Pasaros por mi blog cuando queráis comeros un poco la cabeza, que viene bien de vez en cuando!

AVIONES

Un año después, se vuelven a oír a los aviones surcando los cielos. De norte a sur, de este a oeste, de la montaña a la playa y viceversa. El ocio y el disfrute personal vuelven a abrirse paso como costumbres en nuestras vidas cotidianas durante dos meses en los que predominan el sol, el insoportable calor, el zumbido de los insectos y canto de las cigarras, y, ante todo, el relax y la satisfacción de poder entregarnos aunque sea durante unas pocas semanas a nuestros mayores hobbies y aficiones.

La estación del año más codiciada por los jóvenes se aproxima: el verano casi está aquí. Ya, a primeros de junio, se empiezan a hacer los primeros planes de verano; viajes, alquileres, maletas, tiempo para dedicarle a nuestras aficiones o tiempo para descubrir otras nuevas, pensar cómo reaccionarás al reencontrarte un año más con esos "amigos de la playa" que solo ves en esa época del año... El verano no es solo calor y helados; sin duda es mucho más.

Puede que esté influenciado por mi juventud, ya que a muchos mayores no les llama tanto la atención esta estación del año. Sin embargo, al igual que a la gran mayoría de los de mi edad, ardo en deseos de que estos 12 días vayan cayéndose poco a poco del calendario hasta que al fin llegue el día en que pueda lanzar los libros al aire y, coloquialmente hablando, esté las 25 horas del día "planchando la oreja" en la cama o en el sofá.

A mí no me inquieta la "Operación Bikini" ni la depilación. A mí lo que me inquieta es no poder aprovechar estos dos meses que nos ofrecen por delante para descansar y hacer lo que más me gusta: escribir. Escribir sin que nada me perturbe la mente más que el ruido de los aviones, los cuales van cargados de personas que, al igual que yo, solo quiere disfrutar de sus merecidas vacaciones. 

El olor a sal de la brisa vespertina no hace más que atraernos a las costas para bañarnos en sus aguas cristalinas. El sol, aunque excesivo en muchas ocasiones, no para de incitarnos a gozar del buen tiempo y de aprovechar cada segundo de nuestro verano. Los aviones, mientras tanto, transportan las sonrisas y el sosiego de las personas, sedientas de nuevas experiencias que grabar en la mente, y con ellas las esperanzas de que este verano, al igual que deseamos de todos los demás, sea digno de recordar.

martes, 28 de abril de 2015

lunes, 20 de abril de 2015

miércoles, 15 de abril de 2015

NATURALEZA Y CULTURA, ¿QUÉ NOS HACE SER QUIENES SOMOS? (SEGUNDA PARTE)

Ensayo presentado a las Olimpiadas Filosóficas 
de la Región de Murcia.

(...) El siguiente escalón, el cultural, es sin duda superior. En medio de esa evolución tan especial algunas personas nacen con un nuevo instinto: el instinto de la curiosidad, la necesidad de saber y conocer cómo funciona el entorno que nos rodea. De este instinto se ha formado una nueva versión de supremacía en la que los más eruditos encabezan nuestra especie. Aquellos que más saben sobre el mundo, e incluso aquellos que saben cómo somos y reaccionamos (aludiendo al campo de la psicología) son a los que idolatramos socialmente. La cultura sería perfecta de no ser por un defecto demasiado exacerbado como para dejarlo pasar por alto: la cultura se puede corromper. Es como un arma de doble filo; igual que corta la ignorancia y abre nuevos caminos para la humanidad que se usa para fomentar la misma ignorancia o como herramienta para alcanzar la satisfacción de nuestros instintos (por lo que estaríamos hablando de un “escalón” intermedio natural-cultural, pero ya que para ello requiere conocimientos y saber lo clasifico en este “escalón cultural”). Los conocimientos, al igual que otros ejemplos como las armas, se usan para bien o mal dependiendo de en qué manos caiga. Alexander Fleming, descubridor de los efectos de la penicilina, tuvo que ser sin duda un hombre culto y sabio para averiguar tal descubrimiento. Contradictoriamente, el hombre que inventó la bomba atómica con la que se sembró tanta muerte y terror también tuvo que serlo. Cada uno elige hacia dónde y hacia qué dirigir sus conocimientos. De igual manera que de la cultura puede surgir una sociedad armónica y conforme entre sus componentes, de la cultura misma puede nacer la maldad, la arrogancia y la tiranía en sus máximos exponentes. Es solo un defecto, pero es suficiente para tirar por la borda toda su reputación.


En el trayecto de nuestra Historia nos hemos dividido en estos dos “escalones”, pero me queda por mencionar un “tercer escalón”, un escalón superior al cultural: el “escalón emocional”. Un “escalón”, desde mi punto de vista, perfecto. Una última planta en la que se encuentran las personas que se dejan llevar por lo único que es completamente puro: las emociones. Y no cualquier tipo de emoción, sino las primeras. Esas que experimentas por primera vez. ¿Por qué quedan grabadas en nosotros? El propio término te lo dice. Cuando experimentamos por primera vez un sentimiento lo percibimos en su absoluta plenitud, como puede ser un primer amor juvenil, la primera clase para un maestro o la primera operación para un cirujano. Los sentimientos se alojan en nuestro corazón tal como son; luego somos nosotros los que, con el paso de las experiencias y tras meditarlos y analizarlos, distorsionamos esas emociones y por lo tanto, para la próxima vez que tenemos que encontrarnos con ellas no son tan “puras”. Sin embargo, las verdaderas emociones se quedan grabadas en nuestro corazón e incluso en nuestro cerebro, apoderándose de la supuestamente todopoderosa cultura. El resultado es una minoría que no se guía ni por el instinto ni por su afán de saber. Se mueven por lo que les dicta el corazón. Como he dicho, son una minoría, pero son un ejemplo a seguir, ya que son los únicos que se llenan por completo. Son los únicos que cumplen esos sueños que todos tenemos y son los únicos que no tienen miedo a mostrarse cómo son de verdad, y sin tener por qué perjudicar a los demás. Son locos. Una auténtica muestra de cómo debería ser la humanidad. Eso es lo que dice qué somos. No son los instintos animales. No es la cultura ni los conocimientos. Son los sentimientos que hemos aprendido a percibir y a valorar los que nos hacen ser nosotros; eso sí, cada uno a su manera. Es tan hermosamente indescriptible que no se puede detallar por completo. 


Esta es la razón de ser del humano actual: seguir lo que le señala el corazón y perseguir más sus deseos que sus deberes. Hemos tardado miles de años, pero al fin hemos descubierto la verdadera esencia de la humanidad. No del humano en sí, sino de la humanidad, que es lo que de verdad nos distingue de los animales. Como acabo de mencionar, la humanidad nos distingue de los animales, y los sentimientos mezclados con un poco de cultura y una pizca de instinto propio es lo que nos hace especiales a cada uno por ser quienes somos. Es lo que nos aporta nuestra esencia personal. Es lo que nos hace ser personas. Lo que nos hacer ser quienes somos realmente.


NATURALEZA Y CULTURA, ¿QUÉ NOS HACE SER QUIENES SOMOS? (PRIMERA PARTE)

Ensayo presentado a las Olimpiadas Filosóficas 
de la Región de Murcia. 

El ser humano es, innegablemente, una desviación de esa evolución de la que hablan darwinistas, creacionistas y demás. A diferencia del resto de seres vivos, nosotros avanzamos psicológicamente alcanzando niveles que ninguna otra especie ha podido igualar. Como me dijo un maestro una vez, la humanidad empezó a recorrer este camino cuando adquirió consciencia de algo por sí mismo y no por instinto: el crimen. Ni la escritura ni el habla ni demás pamplinas que tratan los evolucionistas. Fue cuando nuestros antepasados aprendieron a meditar y a procesar un robo, un rapto o, incluso, un asesinato cuando nos apartamos de los seres vivos convencionales. En definitiva: cuando aprendimos a cambiar el instinto por la malicia. 

Como animales que somos seguimos nuestro camino evolutivo y fuimos aprendiendo un poco más con cada paso que dábamos, poco a poco. Pero llegó un momento en el que, aun perteneciendo a la misma especie, nos dividimos. Esos conocimientos hicieron avanzar solo a aquellos que eran capaces de obtenerlos, aquellos que tenían acceso a la cultura. Esta cultura puso a un sector intelectual por encima de aquellos más primitivos y rudos, que es lo que pasó en un principio con la cultura grecorromana y se ha ido traspasando con el paso de los siglos. El ser humano ha usado durante toda la Historia a la cultura como herramienta para, inconscientemente, saciar uno de sus instintos más animales: el de superioridad. La pura necesidad de conocimiento y curiosidad personal se ha ido enturbiando para tornarse en la necesidad de demostrar a los demás que se es intelectualmente superior y, por lo tanto, fragmentamos a nuestra especie en dos “escalones” según su desarrollo mental: el “escalón natural” y  el “escalón cultural”.

El “escalón natural”, guiado y orientado por los instintos primigenios que desarrollaron nuestros ancestros, es propio de personas sin cultura ni conocimiento alguno, y (por tanto) no tienen más incumbencia que la suya propia y la de sus cercanos. No quiero ni voy a cortarme. Estas personas no tienen vergüenza ni la palabra “prójimo” en su diccionario y no tienen más meta que el bien propio. Solamente son animales evolucionados sin rastro de humanidad y personalidad. Por si hay mal entendimiento, no estoy refiriéndome a pobres o marginados. Los tenemos en nuestro entorno, y seguro que el que esté leyendo esto estará recordando a algún caso de alguien en concreto que encaje con esta descripción. No siempre muestran de primeras sus atavismos, a veces hay que escarbar un poco en la persona para encontrar su verdadera naturaleza (nunca mejor dicho). (...) 

domingo, 12 de abril de 2015

¡¡¡500 VISITAS!!!

Este es, sin duda alguna, uno de los post que más orgulloso escribo. Aquí quisiera agradeceros a todos los que me habéis leído, sea periódica o espontáneamente, tanto aquí, en este blog, como en mi cuenta en Wattpad. ¿Por qué ese agradecimiento? Porque, entre ambas direcciones, he conseguido superar...

¡¡¡LAS 500 VISITAS!!! *suena el "Aleluya"*

¡Como leéis! Después de tres meses de esfuerzo (e incluso más si contamos con mi antiguo blog) tengo ya en total más de 500 visitas, en concreto 560 (al menos esa era la cantidad de visitas cuando he hecho el recuento para esta entrada). Pueden ser muy pocas visitas si comparamos con otras personas, claro está, pero al fin y al cabo no deja de ser una cifra bastante significativa y no deja de ser un motivo para alegrarme.

Espero que esto siga así de bien... ¡y poder llegar en cuanto antes a las 1000 visitas! Muchísimas gracias a todos los que me habéis leído, y no dejéis de hacerlo, por favor. Recordad que esto no es un hobbie o una afición, es algo a lo que me quiero dedicar, y todos vuestros comentarios, opiniones y visitas suponen un mundo para mí.

¡Muchas gracias una vez más, y ya nos veremos para las 1000 visitas! ;)


sábado, 28 de febrero de 2015

sábado, 21 de febrero de 2015

¡SEGUIMOS CON DIARIOS JÓVENES!

¡Buenas noches! Escribo este post para deciros que... ¡Diarios jóvenes ya ha superado las 100 visitas! En poco más de una semana ya ha superado las tres cifras... Muchas gracias a los que hayáis leído toda la primera parte, La gota que colmará el vaso.

Estoy notando una gran escasez de visitas y que el contador va a cuentagotas, pero sé que aún queda gente que, aunque sea de forma espontánea, me sigue leyendo.

Si recibo el apoyo suficiente, publicaré la segunda parte, Problemas, donde se podrán apreciar los primeros cambios y nudos en Marcos y Pedro. Por favor, necesito sentir vuestro apoyo. Esto no es para mí una afición, escribir es algo que forma parte de mí, y agradecería mucho vuestro apoyo de manera condicional o incondicionalmente.

Para los que aún no hayan leído Diarios jóvenes y estén interesados en leerlo (aunque sea la primera parte) os dejo aquí el enlace que os llevará a la novela. ¡Una vez más, muchas gracias!

Diarios jóveneshttp://www.wattpad.com/story/32701074-diarios-j%C3%B3venes

jueves, 19 de febrero de 2015

LLENO DE PREGUNTAS, VACÍO DE RESPUESTAS

Todo tiene un coste en la vida. Todo. Cuando hablamos de coste pensamos en un coste económico, pero también nos encontramos con otros costes como el coste moral o el coste sentimental. Todo, como he dicho, te cuesta algo. Sin embargo, tomamos la palabra "costar" como si fuera "pagar por algo", pero no, más bien es "dejar por algo". Parece una diferencia ínfima, pero "pagar por algo" parece como si estuvieras obligado a dar ese coste para obtener lo que quieres, como quien dice de pagar un impuesto. Mientras, "dejar por algo" es más voluntario, es como si estuvieras dispuesto a sacrificar ese coste para aquello que quieres conseguir. Al fin y al cabo, no consigues olvidar a ese/esa que fue tu amor especial sin sufrir un poco antes, ni consigues distanciarte de un buen amigo (por cualquier circunstancia) sin tener que repasar todos los recuerdos que habéis hecho.

Cada coste va relacionado con el corazón y el cerebro. Siempre. El coste económico o material va asociado con el cerebro, el sentimental con el corazón y el moral se encuentra en un punto intermedio entre ambos. Además, hay un coste bastante curioso, el cultural, que se paga con sí mismo. Cuando uno aprende algo, le surgen más preguntas sobre lo que le rodea. Más que cultural, es un coste que se encuentra en todas las decisiones. ¿Merece la pena" hacer esto" por "dejar atrás lo otro"? En esa pregunta se encuentran globalizados todos los tipos de coste o interrogantes existentes, que es en esta pregunta en la que se basan.

De igual manera que existe una pregunta global para todas las decisiones, existe también un resultado final común en toda respuesta: una pregunta más. Toda respuesta amplía los conocimientos de la mente y de la persona, por lo que expande también sus ganas de saber. Un ejemplo: Uno conoce que el cuerpo humano está formado por varios sistemas o aparatos (digestivo, circulatorio...). Al pensar qué función hace cada uno obtiene una respuesta. Luego se pregunta cómo puede ser posible cada función y tiene de respuesta los tejidos. Se pregunta luego de qué están formado los tejidos, y descubre la célula... Y así sucesivamente. 

Cuanto más conoce uno de algo, más preguntas le surgen. Somos una fuente infinita de curiosidad a la cuál animo a alimentar. Tenemos una cualidad única en lo que a pensamiento se refiere, y me sorprende ver cómo estamos desperdiciando este don. Todos estamos llenos de preguntas por el hecho de existir, y también estamos vacíos de respuestas por el hecho de ser personas y equivocarnos. Sin embargo, ya no nos esforzamos en pensar, ni nos atrae la idea de una ideología contrapuesta a la actual ya que esta nos da toda la comodidad que queremos. Aún así, reitero una vez más, no quisiera dejar de alimentar a esa fuente de ideas que llevamos dentro, ya que es lo que nos da esa pizca de humanismo, y sin ese humanismo solo alcanzamos a ser lo que la mayoría de personas son hoy día: animales.

viernes, 13 de febrero de 2015

DIARIOS JÓVENES

¡Hola, lectores! Vengo a hablaros de una idea que llevaba mucho tiempo dudando si empezarla o dejarla para un momento más oportuno, pero definitivamente he querido empezar desde ya. No, no es Proyecto Taurus, aún me queda bastante para terminarla. Aunque eso sí, estoy hablando de una novela, la segunda que escribí después de empezar Proyecto Taurus. Os hablo de Diarios jóvenes.

Diarios jóvenes (ya tengo escrito un resumen en el enlace que os pondré a continuación, pero aun así os lo resumo aquí) relata la historia de dos adolescentes completamente opuestos pero unidos desde la infancia. Están en último curso (por así llamarlo, 2º de Bachiller) y algo especial acontecerá en su último año de instituto juntos. ¿Adivináis qué puede ser? ¿Qué hay más especial que el amor? Pues bien, esta novela narrará cómo el amor se enreda en la amistad de Pedro y Marcos, los protagonistas, y de cómo puede afectarles sobre todo cuando el mismo amor se cruza en la vida de los dos jóvenes.

¿Por qué "Diarios jóvenes"? Porque esta historia no está escrita como las demás. Esta novela está compuesta por "trozos" de conversación entre los personajes, por grabaciones de audio o de cámaras y también por algunas páginas de los diarios que escriben los protagonistas. En estas últimas se puede observar una profundización mayor de la trama y donde se puede notar cómo van evolucionando Pedro y Marcos a lo largo de la novela; sus sentimientos, su comportamiento, forma de ver la vida y demás aspectos morales. 

¡Pues bien! Nada más que decir. Solo daros el enlace que os llevará a mi novela. Es en la conocida red Wattpad, donde publicaré algunas obras o novelas menores que se me vayan ocurriendo, pero de momento... ¡leed Diarios jóvenes y no olvidéis de comentar y recomendarme a vuestros amigos si os gusta! ¡Hasta otra!

Enlace: http://www.wattpad.com/story/32701074-diarios-j%C3%B3venes

ESPÍRITU DE SUPERACIÓN

La vida es sabia. Muy sabia. A veces incluso demasiado. Hay ocasiones en las que el destino te enseña sobre la vida a base de pruebas y desafíos. Otras, simplemente, te muestra aquello que debes aprender para ver si eres capaz de comprender su enseñanza. Eso es lo que me pasó a mí hace una semana. 

Estuve yendo al gimnasio hace unos meses, pero lo dejé. Al principio parecía atractivo, pero con el tiempo se volvía demasiado tedioso, así que me cambié de actividad. Natación. Nada mejor después de un día laboral que el cálido aroma a cloro y sentir que eres capaz de flotar en el agua como si estuvieras en el mismo espacio. Siempre me ha gustado nadar, así que no me disgustó la idea de probar. Empecé hace poco, y la verdad, lo encuentro mejor que el gimnasio, aunque este no es el tema. Un día tuve la suerte de que al llegar tenía una calle entera para mí. Parece un poco una tontería, pero hacedme caso, se agradece. Sin pensármelo dos veces me quité las chanclas y me tiré de cabeza al agua. Estuve nadando solo durante unos veinte minutos cuando un hombre joven apareció. Cuando llegué al extremo de la calle donde él estaba me pidió con toda la educación del mundo si podíamos compartir la calle. Levanté la cabeza del agua para ver si había alguna otra libre, no quería que se acabase mi libertad acuática, pero a mi pesar no, estaban todas ocupadas. Un poco a regañadientes (aunque no se me notó en la voz, si no hubiera quedado algo feo) tuve que decir que sí,aunque la verdad es que el joven no resultó para nada molesto.

Minutos después, la vida prendió la mecha. Estaba descansando en el final de la calle cuando vi que otro hombre se había acoplado a la calle y estaba calentando al principio del tramo. Preferí hacer con él como con el joven, intentar hacer como si nada, así que seguí nadando. Cuando llegué aún seguía calentando. "Buenas tardes"le dije por cortesía. "Buenas tardes" me respondió más por no quedar en feo que por amabilidad. De inmediato se pegó a la pared de la piscina para coger impulso y empezó a nadar. Yo me esperé a que hubiera suficiente espacio entre los dos para no estorbar, y esperando lo vi. Cerca de mis chanclas, junto a un pequeño trampolín, se erguía ni más ni menos que una ortopedia. Así, a ojo, llegaba a más arriba de la rodilla. Me quedé algo estupefacto, por lo que miré al hombre que había saludado para comprobar si era suya, pero iba ya por la mitad del largo por lo que no se veía bien. Cogí yo también impulso y me dispuse a alcanzarlo. No le pillé, pero sí que me crucé pronto con él, y efectivamente, ese hombre tenía una pierna menos.

En ese momento no quise darle importancia, prefería seguir nadando, pero una vez fuera, de camino a casa, no pude evitar pensar en ello. Nadie puede evitarlo. Pero no me refiero desde el sentido de la pena, sino del valor. Había oído muchos casos de discapacitados que siguen haciendo ejercicio a pesar de sus problemas, pero nunca había visto un ejemplo con mis propios ojos. Y como he dicho, no me afectó de ese hombre el sentimiento de pena, sino el de decisión de seguir con su vida. Lo que viene siendo espíritu de superación. Un espíritu de "tirar para adelante" que a mucha gente hace falta. Ese tarde la vida me enseño algo: no existe barrera alguna (ya no digo física, sino también mental o psicológica) que te impida hacer lo que quieres. Las fronteras te las pones tú al creer que no eres capaz de superarlas.

miércoles, 11 de febrero de 2015

FRASES XIII

No te fíes ni de tu propia sombra. Incluso ella misma, cuando es de noche, desaparece de tu lado.

viernes, 6 de febrero de 2015

FRASES XII (EL CÓDIGO DEL ERMITAÑO)

1.—No oigas los que te diga la gente, escucha solo tu propia voz.
2.—No mires a donde la gente te señale, ahí quieren que acabes. Fija la mirada en el cielo,        el suelo o el horizonte, en busca de aquello que te haga realmente feliz.
3.—No grites como un loro las convenciones ajenas, susurra solo para ti y para los que les          interese aquello que tu propia mente ha sido capaz de concebir.
4.—No seas como los demás quieren que seas, ni acates alguna sus órdenes. A lo único            que tienes que hacer caso es aquello que te dicte tu conciencia y tu corazón.

Principio básico del "ermitaño": No uses la soledad como un medio de exclusión, aislamiento o marginación. Úsala para conocerte a ti mismo y explorar tus verdaderos límites. Para cuando los hayas alcanzado te habrás vuelto increíblemente fuerte. Intangible. Inexorable. Tanto que ni el diamante más puro será capaz de hacer mella en ti.

lunes, 2 de febrero de 2015

FRASES XI

Que un corazón sea duro no quiere decir que sea de piedra o de hierro. También puede ser de oro.

martes, 27 de enero de 2015

LAS COSAS QUE NUNCA HICIMOS

Para empezar este post tengo que reconocer que soy un amante de la música. Y no hablo de la música que se escucha ahora que solo sirve para el "chunda-chunda" y restregarse los unos con los otros. Aunque mis propios tímpanos han oído en más de una ocasión que es "música de maricones" (así, literalmente, como suena) no niego que soy forofo de la música pop-rock o pop-folk, pero más que por el ritmo las sigo por los mensajes y emotividad que suelen transmitir muchos de ellos. Me gustaría hablar en especial de una canción, "Things you've never done" (traducido: las cosas que nunca hiciste), cuyo estribillo hizo enamorarme de esta canción (traducido): "Y has apagado todas tus velas una a una, y te maldices a ti mismo por las cosas que nunca hiciste". Desde el primer momento esa estrofa me fascinó, pero no la había meditado tanto hasta hoy. Las cosas que nunca hicimos... No puedo. Por mucho que intente buscarle el sentido, es imposible. Todos los temas del día a día; el amor, la moral, la muerte, etc. Son temas de los cuáles se puede dialogar ya que son asuntos presentes en la vida de toda persona, de una manera u otra pero están ahí.

Sin embargo... las cosas que nunca hicimos... no tiene sentido hablar de ello. Son momento que no pasaron, ni tampoco pasarán. Caminos que pudimos coger en su ocasión en las diversas encrucijadas que ofrece la vida, pero optamos coger el otro sendero. Parece mentira, pero la vida es infinitamente más enrevesada de lo que aparenta. Quizá sea ese el morbo que incita a los pensadores y filósofos a dedicar sus años a pensar sobre esto. Que a pesar de alcanzar la misma cumbre, podemos escalar por tantas sendas como bifurcaciones nos podamos encontrar: infinitas. Este es el por qué no se puede hablar de esto. Son tantos los caminos y tan cortos los momentos en los que tenemos que decidir cuál tomar que no somos capaces de apreciarlos. Nosotros elegimos la vereda, pero la cumbre será siempre la misma. Las cosas que nunca hicimos. Los interrogantes que siempre rondarán en nuestra cabeza, pero a las que no encontraremos respuesta alguna. Senderos que se quedaron con las ganas de ser tomados. Dudas que siempre estarán ahí aunque seamos capaces de ignorarlas. Cosas que, al fin y al cabo, nunca llegamos a hacer.

OLVIDARSE DEL PASADO

La historia de muchas personas parece estar sumida en las sombras. Todos tenemos nuestros fantasmas del pasado, esos que ni el fulgor más deslumbrante es capaz de disuadir. Pero para nuestro deber como humanos, que es encontrar la felicidad, necesitamos apartarlos de nuestro camino. Necesitamos avanzar como personas, ya que nadie nace perfecto. Desde pequeños nos marcan esos defectos y momentos concretos que un uno carga durante toda su vida; pero irónicamente, somos nosotros mismos los únicos capaces de dejarlos atrás. Debes saber cuándo parar, cuándo darte por vencido, cuándo saber que has perdido esa batalla en la que te estás jugando todo sin tener por qué. Si no entras en esa razón, no se puede seguir adelante, y serás pasto de algo tan inverosímil y complejo como es el pasado. Te alimentarás del plato vacío de tus recuerdos, que no podrás cambiar más que en tu imaginación, y poco a poco serás consumido por el translúcido velo de la memoria, que empezará a volver cada vez más opaco trastocando tus recuerdos hasta llegar incluso más allá de tu futuro.

Correrás siempre en el sentido de un reloj sin agujas, guiándote en una noche sin estrellas en busca de la luz artificial de una linterna que se apaga y enciende según marquen los viles antojos de tu pasado. Déjalo todo atrás, y céntrate en quién eres hoy y hacia dónde quieres llegar. Todo lo que acabó en el pasado no podrá volver a empezar; por muchas estrellas fugaces a las que le pidas auxilio, por mucho aliento que gastes susurrándole a Dios o al destino tus plegarias mientras te acurrucas en el colchón, aunque pasen más imágenes de nuestros amargos episodios por nuestros ojos que lo que vemos en el día a día. El pasado es el pasado por eso, porque no podemos volver atrás y cambiar nuestras decisiones. 

Además, si pudiéramos perdería su gracia, ya que alcanzamos a ser quienes somos por todas esas hostias que nos hemos metido a lo largo de nuestra vida que nos han hecho abrir poco a poco los ojos, aunque a algunos les haga falta algo de ayuda. Lo malo es cuando ya se ha echado el ancla en el pasado. Cuando coges esas gafas de sol del mercadillo con las que no ves más allá de la punta de tu nariz. Cuando parece que estás en un rollo de esos del espacio-tiempo, en un bucle infinito que reproduce una y otra vez la misma historia en tu cabeza en vez de grabar las que vivimos en el presente. Simplemente, cuando no ves. Cuando no escuchas más que la endeble voz de los títeres de tus recuerdos en vez de la que te grita pegado al oído mientras te sumes en ellos. Esos que dicen que viven de recuerdos es porque ni siquiera han intentado levantar la cabeza y ver la luz de día en vez de la oscuridad de sus noches, los que creen que no merece la pena encauzarse hacia otro mar. A esos que solo un milagro de Dios puede salvar o ni eso.

 Yo fui uno de vosotros, e incluso lo sigo siendo, pero sé que hay algo ahí. Existe algo por lo que merece alzar la vista y arriesgarse a olvidar tus recuerdos más transcendentales. Solo hay que querer. De 'escritor' a lector. No te lo tomes como una amenaza, represalia u obligación, sino como un consejo. Por mucho que pasen los días y años, siempre estaremos a tiempo de ser felices.

domingo, 25 de enero de 2015

UNA CARTA DE AMOR, COMO OTRAS MUCHAS

Buenos días, princesa:

Espero que no te moleste que te escriba en una simple hoja de cuaderno, pero es tan grande la urgencia que tengo en escribirte que gasto litros de tinta por ti en cada folio que veo en blanco. Esta hoja es solo una de las muchas víctimas que han muerto apuñaladas por el trazo de mis plumas o ahogadas por océanos de tinta inspirados por ti. Eres la musa que incita mi imaginación, el más maravilloso de mis recuerdos, el alentador fragor que arría mis alas de risueño. Tú cuidas del niño que siempre he tenido dentro y le has cogido de la mano para que cruce por la Avenida de las Tinieblas. Te camuflas en mis letras de enamorado. En las comas de tus guiños coquetos, en los puntos de tus ojos azabache, en el paréntesis de tu sonrisa... Iluminaste mis mañanas con tu amanecer, y ahora solo se pueden apagar con tu ocaso. Eres la curva de mis labios, el brillo de mi mirada parda, esa oración que creía muda que cada noche rezaba a un Dios que creía sordo. Una esperanza tan viva como ilusoria... Te amo al vals de tus latidos, tu respiración marca mis pensamientos y siento más tu vida que a mis huesos. Eres, en definitiva, el haz de luz que hace brillar a mi verdadero yo. Esta es, como las otras tantas que te envié y que te enviaré, una simple carta de amor que necesitaba mandarte. Un vestigio escrito de esos sentimientos que nunca han dejado de aflorar de mi interior. Una prueba de lealtad y sinceridad, y una buena manera para clamar al mundo entero todo lo que siento por ti. Como estas palabras habrán muchas más. Seguirán emanando de mi imaginación estas letras de enamorado, ese canto de aleluya, esa voz entrecortada por tus besos... Gracias por dejarme ser un niño, princesa, gracias por dejarme soñar. Gracias por hacerme creer que la felicidad que pintaban los cuentos de pequeño era real. Gracias por, yendo al grano, TODO.

EL CENTRO DEL UNIVERSO

El antropocentrismo (idea que defiende que el ser humano es el centro del universo) se nos ha ido de las manos, y como en todas las ideologías, hemos adoptado su forma más radical. Antes incluso que los comunistas, antes incluso que los nazis, anterior incluso a la política misma. Las personas hemos sido siempre partidarios de un antropocentrismo extremista, pero hasta que no hemos "evolucionado" lo suficiente, no hemos sido capaces de desarrollarlo. Un profesor me dijo una vez: "Cuando un ser humano cometió el primer crimen, el primer asesinato, fue cuando dejó de ser un animal normal para convertirse en persona". Por mi parte, no le veo falsedad ninguna. Para mí nos volvemos humanos cuando usamos el egoísmo por meditación en vez de por instinto. Cuando sabemos lo que vamos a hacer, pero aun así decidimos dar ese paso adelante. Poco a poco, el entendimiento de esa avaricia personal nos terminó de hacer hombres. Aun así se tardaron miles de años, hasta la Edad Media, cuando dimos con la idea de antropocentrismo como forma de explicar ese egoísmo. Esta idea, como todas las demás, no tardó en alcanzar su forma extrema. Gracias a las evoluciones sociales, mentales y tecnológicas hemos podido desarrollar ese antropocentrismo en su versión más exacerbada. Como he definido al principio, el ser humano es el centro del universo; pero como en todo solo sabemos adoptar una postura extremista, o este caso extremadamente literal. El ser humano es el centro del universo. El ser humano. La persona. Uno. Uno es el centro del individuo. ¿Y quién es ese uno? YO. ¿Por qué YO? Porque mi nuestro ego nos hace anteponernos a todo y a todos. Y nada mejor que una sociedad materialista y clasicista como la actual para serlo. Estamos llamados a la ambición desde hace siglos. Estamos llamados a seguir a nuestros antepasados, y ahora más que nunca. Y como con otras muchas enfermedades que ha causado el hombre del siglo XXI, no solo no tiene cura, sino que no dejará de ir en aumento. Solo espero que algún día nos demos cuenta de eso, que esto se está convirtiendo en una enfermedad...

SOLA SOLEDAD

Todo el mundo tiene una preferencia de la que hablar. Unos prefieren hablar de fútbol, otros de arte, otros de astronomía, política, etc. En el campo de la filosofía o del pensamiento ocurre lo mismo. Algunos pensadores prefieren pensar sobre el paso del tiempo y otros, sin embargo, se preguntan sobre la naturaleza o el comportamiento humano. En mi caso mis principales dudas son (al menos por el momento) la soledad y la manía de todas las personas de ir errando una y otra vez. Este post quiero dedicarlo a la soledad una vez más.

Como dije en mi otra publicación  "La puñeteramente buena soledad", la soledad está demasiado subestimada. En cuanto surge esa palabra nuestra cabeza la asocia directamente con tristeza. Así la hemos dejado. Hemos cogido a la "soledad" y hemos ido cosiéndole poco a poco estereotipos y mentiras que han ido rodeándola hasta convertirse en una simple hebra en una tela de penumbra y amargura. Esa es la impresión que le hemos dado a la soledad. Un mar de lágrimas y tristeza, pero... si tuviéramos que definir a la soledad, ¿cómo lo haríamos? Es la sensación de quedarse o estar solo,o también (en palabras literales de la RAE) "carencia voluntaria o involuntaria de compañía". Algo tan profundo, algo por lo que todos tenemos que pasar en mayor o menor medida, algo tan propio de la persona como el amor o el odio... ¿A nadie le extraña que tenga un significado tan escueto?

La soledad es, como mencioné también en el post de antes, un desafío que todos atravesamos, y que nos pone a prueba y nos prepara para precisamente las veces que tengamos que luchar por nosotros mismos. Esa es la única y verdadera esencia de la soledad, ya que en ocasiones estar rodeado de gente no colma esa soledad ni aunque sea una gota siquiera. Tomando este reto como referencia tenemos a dos tipos de personas: los que superan la soledad y se hacen fuertes y los que aún no han aprendido cómo superarla. Estos últimos son los que tejen toda la maraña que envuelven a la verdadera soledad. Ellos, amargados, se encargan de encubrir a la verdadera esencia de la soledad solo por eso, por la amargura de ver que ellos no son capaces de superar su propio muro y creen que hundiendo a los demás más de lo que están ellos verán la luz.

Sin embargo... ¿qué pasa con los que superan a la soledad? ¿Qué es de ellos? Esos pasan a un nivel de humanidad superior. Un nivel tangible solo para ellos. Ellos, plenos en su satisfacción de haber superado ese gran reto, ni presumen ni alardean de ello ya que, como han aprendido, a veces es mejor guardarse las cosas para uno mismo. Son ejemplo de vida sin darse a conocer. Ellos, en la soledad, se hacen más fuertes.

Yo sigo con mi compañera soledad sin saber a dónde voy ni a dónde iré, pero voy a gusto, cómodo, sin incordiarme por ver que mis huellas son las únicas grabadas en mi arena. Seguiré caminando, y mucho. Pero a diferencia de la mayoría, yo sé que debo seguir adelante, y mirar atrás solo para ver en qué me he hecho más fuerte y aprovecharlo. Y así, mi amiga la soledad y yo, caminaremos esta travesía, solos, y a la vez juntos.

viernes, 23 de enero de 2015

FRASES X

"Nunca sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es la única opción que tienes. Cuando esto ocurre eres intocable" Chuck Palahnuk

jueves, 22 de enero de 2015

OLVIDARSE DEL PASADO

La historia de muchas personas parece estar sumida en las sombras. Todos tenemos nuestros fantasmas del pasado, esos que ni el fulgor más deslumbrante es capaz de disuadir. Pero para nuestro deber como humanos, que es encontrar la felicidad, necesitamos apartarlos de nuestro camino. Necesitamos avanzar como personas, ya que nadie nace perfecto. Desde pequeños nos marcan esos defectos y momentos concretos que un uno carga durante toda su vida; pero irónicamente, somos nosotros mismos los únicos capaces de dejarlos atrás. Debes saber cuándo parar, cuándo darte por vencido, cuándo saber que has perdido esa batalla en la que te estás jugando todo sin tener por qué. Si no entras en esa razón, no se puede seguir adelante, y serás pasto de algo tan inverosímil y complejo como es el pasado. Te alimentarás del plato vacío de tus recuerdos, que no podrás cambiar más que en tu imaginación, y poco a poco serás consumido por el translúcido velo de la memoria, que empezará a volver cada vez más opaco trastocando tus recuerdos hasta llegar incluso más allá de tu futuro. Correrás siempre en el sentido de un reloj sin agujas, guiándote en una noche sin estrellas en busca de la luz artificial de una linterna que se apaga y enciende según marquen los viles antojos de tu pasado. Déjalo todo atrás, y céntrate en quién eres hoy y hacia dónde quieres llegar. Todo lo que acabó en el pasado no podrá volver a empezar; por muchas estrellas fugaces a las que le pidas auxilio, por mucho aliento que gastes susurrándole a Dios o al destino tus plegarias mientras te acurrucas en el colchón, aunque pasen más imágenes de nuestros amargos episodios por nuestros ojos que lo que vemos en el día a día. El pasado es el pasado por eso, porque no podemos volver atrás y cambiar nuestras decisiones. Además, si pudiéramos perdería su gracia, ya que alcanzamos a ser quienes somos por todas esas hostias que nos hemos metido a lo largo de nuestra vida que nos han hecho abrir poco a poco los ojos, aunque a algunos les haga falta algo de ayuda. Lo malo es cuando ya se ha echado el ancla en el pasado. Cuando coges esas gafas de sol del mercadillo con las que no ves más allá de la punta de tu nariz. Cuando parece que estás en un rollo de esos del espacio-tiempo, en un bucle infinito que reproduce una y otra vez la misma historia en tu cabeza en vez de grabar las que vivimos en el presente. Simplemente, cuando no ves. Cuando no escuchas más que la endeble voz de los títeres de tus recuerdos en vez de la que te grita pegado al oído mientras te sumes en ellos. Esos que dicen que viven de recuerdos es porque ni siquiera han intentado levantar la cabeza y ver la luz de día en vez de la oscuridad de sus noches,  los que creen que no merece la pena encauzarse hacia otro mar. A esos que solo un milagro de Dios puede salvar o ni eso. Yo fui uno de vosotros, e incluso lo sigo siendo, pero sé que hay algo ahí. Existe algo por lo que merece alzar la vista y arriesgarse a olvidar tus recuerdos más transcendentales. Solo hay que querer. 
De 'escritor' a lector. No te lo tomes como una amenaza, represalia u obligación, sino como un consejo. Por mucho que pasen los días y años, siempre estaremos a tiempo de ser felices.

miércoles, 21 de enero de 2015

DEDICADO A ESE ÁNGEL DE LA GUARDA

La soledad es sumamente imperante, y a la vez increíblemente engañosa. En algún momento de nuestras vidas nos hemos visto envueltos en esa burbuja impermeable de opresión y autorreflexión de la que no hemos dejado pasar más que la soledad misma. Esas etapas, aunque siempre acaban pasando, son difíciles de superar, ya que aunque ese fino velo de la pompa parece transparente como el agua, es tan duro y resistente como si de un muro de hormigón se tratase. La soledad es así. Tan clara y transparente como el agua, pero impenetrable y opaco como el acero. Sin embargo; es también más ficticio de lo que asemeja, ya que solo es fruto del enturbiamiento de la mente en momentos de flaqueza, lo cual es del todo comprensible. Esas utópicas ideas de "estoy solo/a en este mundo", "nadie me comprende", etc. aunque son, como he dicho, excusables ante la capa de niebla que emborrona nuestra concepción del mundo en nuestros peores momentos, siguen siendo eso, utópicas, irreales... Siempre, y cuando digo siempre es SIEMPRE, tenemos a alguien ahí, tras la neblina, ALGUIEN que está dándonos la mano aunque nosotros no podamos verla. Alguien que nos da la luz de un fuego fatuo en medio de un bosque en plena medianoche de luna nueva. Ese a quien llamamos Ángel de la Guarda, ya que siempre está, paciente, esperando a nuestro auxilio. Irónicamente, es a quien menos solemos ver en esos ocasos lúgubres de la vida, pero aun así ese paladín sigue aguardando e intentando encontrar el momento idóneo para abrir sus alas y llevarnos en volandas, aunque sea dentro de la misma burbuja. Un ángel capaz de abrirnos los ojos con un solo suspiro. Aquel que nos protege con el calor de su plumón en la más fría tiniebla. Todos deberíamos saber quién es nuestro respectivo ángel y agradecerle todo lo que hace por nosotros. Gracias, ángel, por darnos esa luz para poder salir de la penumbra. Gracias por todas esas cosas que haces por nosotros, y más aún por las que nosotros no somos capaces de ver. Gracias por ser nuestro ángel, y que no lo sea otro. Gracias por todos los momentos que hemos tenido a tu lado, y los que nos quedan por tener. En definitiva: gracias, ángel, por estar siempre ahí...

ESTEREOTIPO

Una de las muchas cosas que me han enseñado en el instituto (y una de las pocas útiles) es que toda idea, cuando empieza a expandirse, se convierte en una creencia; y dicha creencia, con el paso del tiempo, se convierte en una doctrina. En una ideología compuesta por moldes y estereotipos pero que, obviamente, no se parece ni de lejos a la idea original. Si esto es cierto... el amor es la mayor patraña de la historia de la humanidad. El amor es la idea más arcaica y antigua de nuestra especie, y ha ido siempre de nuestra mano. Por eso, conforme pasa el tiempo, hemos creado estereotipos y divulgaciones sobre el amor que, como he mencionado antes, no se parece en nada a la idea real de amor. Clásicos como: "como el primer amor no hay ninguno", "si te falla una vez te puede fallar de nuevo" o "cuando no sale bien algo es que esa relación va a acabar" son bulos que he oído en más de una ocasión y que estoy harto de oír. 

¿Cómo el primer amor no hay ninguno? Es verdad, es el primero, pero es el que peor se pasa. No hay nada más amargo que el amor, y la primera vez que lo pruebas, con todas sus incertidumbres y paradojas, la primera vez que sientes esa sensación de confusión y paranoia es uno de los peores momentos de nuestra vida. Sí, como el primer amor no hay ninguno, pero de lo asfixiante que puede ser. 

¿Si te falla una vez fallará de nuevo? ¡Claro! A veces olvidamos lo que somos. Somos humanos, somos personas, somos recopilaciones de errores que hemos estado acumulando a lo largo de toda nuestra existencia y que no podremos cambiar. ¡Claro que si fallamos fallaremos otra vez! ¡Y otra! Y otra más... Estamos condenados a fallar, y cuanto más queramos a alguien más le fallaremos, pero no se puede sentir plenamente el amor si no se tiene esto en cuenta. Que todos fallamos, y tenemos derecho a fallar. 

¿Sólo existe el punto y final? ¿Cuándo se acaba se acabó? ¡Qué fácil es deshacerse de aquello que no nos interesa! ¡Qué rápido queremos dejar en el olvido aquellos recuerdos que tanto nos han dado solo por un adiós! Qué veloz es la despedida y el enfado, y que largas son las noches acurrucado a la almohada sollozando qué hice mal para cometer ese error. 

Qué ciegos estamos, señor mío... Lo he mencionado antes. Somos personas. Fallamos, y mucho, y por ello se debe contemplar las segundas oportunidades. No se deben enterrar las sonrisas y las caricias de un año por unos minutos de agonía y lágrimas. No hay por qué dejar atrás aquello que una vez nos hizo felices. Son puros estereotipos productos de la insensatez e incoherencia que ha ido adquiriendo la gente que no se esfuerza en pensar. Que no le interesa ver el verdadero sentido de cosas tan transcendentales como el amor, la vida o la muerte. La personas estamos pasando de ser algo tan natural como los errores a algo tan sumamente artificial como las apariencias y los estereotipos. Y lo peor de todo es que nadie mueve un solo dedo por quitarse su propia máscara y ver qué nos rodea de verdad.

FRASES IX

Todo cambio implica dejar algo atrás.

lunes, 19 de enero de 2015

EL NUEVO REINO

Érase una vez, en un pueblo muy lejano, reinaba una princesa hermosa bajo su mano de seda y sus ojos azabaches, pero tan cristalinos como los copos de nieve. Sus labios rosados exhalaban mandatos a sus súbditos, quienes no podían rechistar ante la dulzura de su embelesadora voz. Todo el mundo estaba feliz con la princesa, tanto los campesinos como los reinos colindantes. A pesar de la felicidad del pueblo, la princesa no conseguía ser feliz ella misma, ya no le faltaba algo; un príncipe con quien casarse. 

Tras conocer a varios pretendientes, un día se presentó en su castillo un osado caballero. Lucía una armadura plateada con el emblema de su reino en el pecho con gesto prepotente y embravecido. Iba decidido a conquistar a la princesa, y así lo hizo. Pronto, la princesa y el caballero se casaron, siendo los reyes de ambos reinos. A la boda acudieron todos los reyes de alrededor y otros altos cargos de honor y reputación. El convite fue por todo lo alto, sin mesuras, de tal manera que durante mucho tiempo no se dejó de hablar de la boda. Una vez en el trono, el nuevo rey no tardó en ganarse un prestigio considerable. En cuestión de un año, se hizo más poderoso que la propia reina. La bella reina no le dio importancia a aquello, hasta que un día su majestad fue engañada. Una noche se produjo un incendio en la zona más céntrica y poblada del reino; un gran incendio que conllevó la vida de muchos aldeanos. Los súbditos, coléricos, arremetieron contra el rey, quien testificó en su defensa que el fuego fue provocado por la reina, excusándose de los celos y la rabia de no abarcar el poder tras la boda, a lo que no pudo hacer nada para defenderse. El rey se había salido con la suya, y tras el veredicto del pueblo, fue exiliada, obligándola a no volver jamás. Sabía que no podía hacer nada contra su cruel esposo, así que no tuvo más remedio que irse. Intentó buscar refugio en los reinos cercanos, pero el rey se encargó de que los reyes próximos a él supieran del supuesto incendio, por lo que nadie estuvo dispuesto a cobijarla bajo sus murallas. La reina perdió todas las esperanzas, y solo podía vagabundear por el mundo en busca de caridad. 

Pasó el tiempo, y hacia ya tres años de la tragedia cuando la gente se olvidó de la reina.Nadie se acordaba de ella, mientras en su reino, su esposo gobernaba a sus anchas con mano de hierro. Un día de tremendo calor, de camino a una pequeña pedanía, el sol azotaba el cielo y la tierra, y ni las sombras de los árboles eran capaces de mitigar el sofoco. Tampoco se salvó del calor la reina, que a las puertas del pueblo cayó rendida, desmayada en medio del sendero. Cuando se despertó estaba en una habitación de una casa rústica, tumbada en una cama con un trapo húmedo en la frente. Se incorporó al borde de la cama, estupefacta y aún algo conmocionada, y empezó a curiosear el cuarto. Al poco alguien abrió la puerta. Tras ella apareció un joven con una barba corta morena y un hacha, cargando sobre su espalda un saco lleno de leña. La princesa, asustada, se arrinconó en una esquina de la cama, y para tranquilizarla dejó el hacha y el saco y se acercó cuidadosamente, como si pretendiese sosegar a un animal salvaje. Cuando la reina se calmó, el joven le tocó la frente para comprobar su salud y le trajo bebida y comida. Cuando recobró el sentido, le preguntó dónde estaba. "Esta es mi cabaña —contestó—. Estamos en medio del bosque. Fui a buscar algo de leña y te encontré tirada en el suelo...". La princesa le dio tímidamente las gracias, mirando fija al suelo con la mirada perdida mientras le daba sorbos a su vaso. El leñador se interesó por ella, pero la reina lo ignoró. Aun así, amablemente, le ofreció quedarse en su choza cuanto tiempo fuese preciso.

Corrían los días y los meses, y la princesa seguía sin encontrar un lugar en el que permanecer, aunque le cogió el gusto a la vida en el bosque. Acabó viviendo con el joven que la salvó, y conforme pasaba el tiempo,se iban enamorando. Una noche, cenando, la reina volvió a disuadir su mente, y como había hecho más de una vez (en vano), le preguntó qué le ocurría; pero en esta ocasión acabó por soltar sus remordimientos. Le contó todo lo que le sucedió en su reino; el rey, el engaño, el exilio, y tras terminar de contar su pasado rompió a llorar tapándose la cara con las manos. Sin decir nada, el joven le puso la mano en el hombro y le besó en la frente. Ella se destapó, se cruzaron las miradas y, para intentar animarla le dijo: "Seguro que echas de menos la vida en palacio...pues bien, ¡vamos a hacer nuestro propio reino!". "Déjate de tonterías..." recriminó la princesa, pero sin perder un ápice de ilusión continuó: "¡Que sí! ¡Lo digo en serio! Hagamos nuestro propio país... ¡Y esta cabaña será nuestro palacio!". Estaba loco, o eso pensó la princesa, pero aun así algo hubo en sus palabras que le impulsó a colaborar con él. Lo que empezó con una tontería, al poco prosiguió con una humilde posada cerca de la cabaña para los que frecuentasen el bosque. Adquirió pronto fama entre los visitantes, y con las ganancias construyeron un edificio más. Y con ese igual. Y así sucesivamente hasta formar un gran imperio. La reina volvió a recuperar su corona, pero en aquel nuevo pero prestigioso país, y lo que parecía un juego, terminó siendo un reino mayor incluso que en el que vivía antes. Un reino que la llenaba más, y sobre todo, un reino que podía gobernar de la mano de aquel que la quería y la hacía tan feliz. La sombra del antiguo rey solo fue un mero recuerdo, y, como acaban los cuentos, los nuevos reyes vivieron felices y comieron perdices...