domingo, 7 de junio de 2015

AVIONES

Un año después, se vuelven a oír a los aviones surcando los cielos. De norte a sur, de este a oeste, de la montaña a la playa y viceversa. El ocio y el disfrute personal vuelven a abrirse paso como costumbres en nuestras vidas cotidianas durante dos meses en los que predominan el sol, el insoportable calor, el zumbido de los insectos y canto de las cigarras, y, ante todo, el relax y la satisfacción de poder entregarnos aunque sea durante unas pocas semanas a nuestros mayores hobbies y aficiones.

La estación del año más codiciada por los jóvenes se aproxima: el verano casi está aquí. Ya, a primeros de junio, se empiezan a hacer los primeros planes de verano; viajes, alquileres, maletas, tiempo para dedicarle a nuestras aficiones o tiempo para descubrir otras nuevas, pensar cómo reaccionarás al reencontrarte un año más con esos "amigos de la playa" que solo ves en esa época del año... El verano no es solo calor y helados; sin duda es mucho más.

Puede que esté influenciado por mi juventud, ya que a muchos mayores no les llama tanto la atención esta estación del año. Sin embargo, al igual que a la gran mayoría de los de mi edad, ardo en deseos de que estos 12 días vayan cayéndose poco a poco del calendario hasta que al fin llegue el día en que pueda lanzar los libros al aire y, coloquialmente hablando, esté las 25 horas del día "planchando la oreja" en la cama o en el sofá.

A mí no me inquieta la "Operación Bikini" ni la depilación. A mí lo que me inquieta es no poder aprovechar estos dos meses que nos ofrecen por delante para descansar y hacer lo que más me gusta: escribir. Escribir sin que nada me perturbe la mente más que el ruido de los aviones, los cuales van cargados de personas que, al igual que yo, solo quiere disfrutar de sus merecidas vacaciones. 

El olor a sal de la brisa vespertina no hace más que atraernos a las costas para bañarnos en sus aguas cristalinas. El sol, aunque excesivo en muchas ocasiones, no para de incitarnos a gozar del buen tiempo y de aprovechar cada segundo de nuestro verano. Los aviones, mientras tanto, transportan las sonrisas y el sosiego de las personas, sedientas de nuevas experiencias que grabar en la mente, y con ellas las esperanzas de que este verano, al igual que deseamos de todos los demás, sea digno de recordar.

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