No puedo más. Cada día que pasa es la historia de siempre. El mundo se está viendo envenenado por el lado más oscuro y funesto de la globalización; algo por lo que mucha gente se ha opuesto y se sigue oponiendo a este fenómeno internacional (no me incluyo entre este grupo de personas, aunque sí que admito que los resultados están saliendo más desastrosos de los que debería). Uno de los mayores inconvenientes que supone es la conversión de todas las culturas del mundo en una cultura común, eliminando consigo otras costumbre de siglos de antigüedad.
Muchas de estas culturas están o estaban en pos de la erudición, y normalmente otorgan a las personas más inteligentes y cultas los puestos más privilegiados de sus clases sociales; permitiéndoles ser custodiados por los diligentes de cada pueblo para extender su mente y crear el arte que hoy conocemos como música, literatura, cine, pintura, etc. Sin embargo, con la uniformidad cultural, aunque hemos conocido cómo son las costumbres de los países extranjeros, también hemos permitido que los gobiernos cojan lo que más les interesa de cada país o continente para constituir ese lado oscuro de la globalización al cuál me refiero, cuyo fin es la economía y la generación de consumismo masivo (el consumismo está bien, ya que ayuda a sostener la economía de un país, pero esto, señores, ya es consumismo masivo), y cuyo único beneficio va a parar a sus bolsillos, aunque nosotros, como consumidores, nos la trae floja siempre y cuando nosotros podamos seguir comiendo comida norteamericana, escuchar música latina y comprar artículos Made in China o Made in Taiwán.
Uno de los campos que más ha hecho mella la globalización ha sido en el arte. Madre mía, señor... ¿por dónde empezar?... Me parece bien que la gente tenga algún cantante, músico, actor o artista en general con el que se sienta más identificado o que simplemente le guste más su estilo artístico, pero, queridos lectores que estáis perdiendo vuestro valioso tiempo leyendo esto... Una cosa es música y otra cosa son esos grupos de cinco o cuatro jóvenes macizorros que; vale, pueden cantar bien y todo lo que queráis, pero no se puede desmentir que la gran mayoría de la gente que les sigue (casualmente gente de menor de 14 años con madurez aún en proceso, no digo carentes de madurez, pero sí que está incompleta) lo hace por lo monos que son y porque "¡Ay, qué guapos que son!" "¡Ay, tengo mi cuarto lleno de pósters y fotos del guitarrista!" (psicópatas...) y "¡Ay, que el otro día fui a un concierto y pude verlo en persona! (Más mentira que el mundo es plano. Si verlo lo pudiste ver, pero en la penúltima fila del teatro o del local donde tocase esa banda o cantante)". Esto resulta preocupantemente contagioso, haciendo que muchos jóvenes se desvivan y (aquí es donde quiero llegar) fuercen a que en sus pensamientos esté ese artista, y casi todo lo que hagan esté, involuntaria o voluntariamente, orientado hacia él/ellos. Con esto no quiero decir que tenga nada en contra de los grupos de este estilo; estoy en contra de l@s fanfics que abundan en todo internet a costa de estos artistas y que la fama que generan es más por el grupo o músico al que representan que por la calidad de la propia obra del o la fan. Otro campo que me gustaría tocar del campo musical es la hegemonía del reggaeton, aunque lo escribiré en otro momento, ya que me arriesgaría a que más de uno quisiera quemarme vivo...
Tengo muchísimos argumentos que decir sobre este tema, así que lo más probable es que este sea la primera parte de muchas, ya que los puntos a tratar son tan extensos como la estupidez humana (que según el bueno de Albert Einstein, es infinita; y razón que tenía el hombre). Lo que quiero dar a entender con todo esto es que la libertad de expresión se nos va muchas veces de manos, y a veces se llega a mancillar el nombre de algunas artes, y que la gente hoy en día no sigue un arte en busca de estar a gusto con él y de mostrar al mundo su forma de ser y pensar con él (como debería ser), sino que el arte se ha convertido en una herramienta más para adaptarse a la sociedad que más nos convenga y también un medio para destrozar mentes en vez de desarrollarlas.
Este me parece un buen tema de debate, así que por favor, me gustaría saber vuestras opiniones en los comentarios, siempre y cuando, por favor, desde el respeto y sin insultar ni a un bando ni a otro (ni a mí... a ser posible). De la próxima parte anticiparé que irá sobre ese género musical del que hasta se han hecho estudios de que afecta de forma negativa al desarrollo mental: el reggaeton. Por último quisiera resaltar que todos estos casos los menciono desde lo general y lo más ampliamente posible, y que siempre pueden haber excepciones o casos puntuales que se opongan a estas reglas.
¡Hola! No hay mucho que contar sobre mí o sobre mi blog. Soy solo un chico normal (o no tan normal) que desea compartir su opinión del mundo con el mundo. Mi blog es un lugar para relajarse cinco minutos al día, pensar y meditar profundamente sobre todo aquello que nos rodea, mirándolo desde perspectivas que no tendemos a imaginar. También es un punto de partida para un pequeño gran sueño... ¿Cuál es? ¡Entrad en mi blog y mirarlo! Eso sí; comentad, recomendad, ¡y no dejéis de visitar mi página!
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