Somos todos iguales "porque" somos todos diferentes. Así es como debería ser reformulada la conocida frase somos todos iguales, "pero" somos distintos entre nosotros. Al mencionar esta última frase, se comete, a mi parecer, un gran error connotativo ya que en ella se separan dos términos, el de humano por la parte de somos todos iguales y el de persona en todos somos diferentes. Estos dos no deben ser mencionado o divididos de manera que se traten o se estudien ambos conceptos por separados, ya que el uno, para ser mediocremente entendido, necesita del otro para completar su significado. Al incluir ese "pero" entre las dos frases da lugar a entender que la igualdad que nos es propia por el hecho de pertenecer a la misma especie y la diferencia que radica en cada uno de nosotros, ya que la condición de humanos supone (en la mayoría de los casos, ya que es innegable la existencia de "individuos" de estupidez infinita) una mentalidad única y característica en cada uno de los más de siete mil millones de personas del planeta, son conceptos que, aunque son casi coincidentes, ni siquiera los toman como secantes.
La persona, aunque muchos dirían que se forma a lo largo de la vida con la recopilación de experiencias, es un término demasiado complejo como para estar compuesto solo de recuerdos, los cuales, como máximo, solo son capaces de comprender el pasado de un individuo, y a veces ni eso. Necesitamos pues algo más que cubra presente, futuro y demás aspectos de la personalidad como la positividad o la empatía. En resumidas cuentas, no hace falta pensar mucho para saber que, si tuviéramos que averiguar lo que comprende algo tan infinitamente extenso como la persona, no podría ser descubierto ni por todas las mentes que han habido en la historia, no por su complejidad, sino por lo extenso que es la "persona".
Por eso, si queremos saber de qué se compone, debemos mirar desde un punto de vista general (si es que se puede, ya que lo infinito no se puede generalizar). Los puntos en común que he conseguido extraer son:
— La biología, la cual influye en la persona. Muchas veces nos dejamos guiar por las intuiciones, que al fin y al cabo son ofrecidas por la apariencia propia y la ajena creada por la genética (en otras palabras, guiándonos por el aspecto físico), dejando que estas nos amolden en función de las críticas que hacemos o recibimos, haciéndonos o bien más cautos, o bien más egocéntricos, etc.
— Todos nos movemos en un ambiente el cual infiere en nosotros. Es un concepto que fue en su momento ingeniado por el pensador alemán Karl Marx, que formuló que el entorno de trabajo y/o el cotidiano determinan el comportamiento de las personas. Aquí compagino y me opongo a este gran filósofo. Concuerdo con él en que el ambiente rutinario influye en la forma de vivir y por lo tanto de ser de las personas, pero Marx (y es aquí donde me opongo) parece afirmar en que el entorno nos moldea de manera forzosa, sí o sí, salvo en honrosas excepciones. Para mí influye en todos, incluso en esas"excepciones", pero en un mayor o menor grado (según lo evolucionado que se encuentre la persona a lo mental y emocionalmente referido), pero no se puede negar que, como he dicho, cambia a la persona, ya que a esas "excepciones" que no parecen afectarles el entorno en realidad se modifica su actitud queriendo escapar del ambiente y no someterse a él. Esto supone un cambio emocional, ya que se transforma la que debería ser una atracción al entorno en una repulsión.
— Todos buscamos la felicidad, y para ello intentamos acceder a ella mediante nuestra forma de ser, sea cual sea esta. Irónicamente no nos percatamos de que eso es imposible, no la búsqueda de la felicidad, sino el encontrarla teniendo en cuenta nuestra personalidad, ya que estamos constantemente cambiándola, por lo que resulta casi imposible alcanzar esa alegría que, más que un sentimiento, se asemeja más a una utopía que solo unos pocos consiguen saborear.
La biología, el ambiente y la felicidad. Estos son para mí tres de los factores sobre los que se generaliza la diferencia entre cada una de las siete mil millones de personas que hay en el planeta, todas las que han existido y las que existirán. Obviamente, estoy muy lejos de hallar los demás, pero como he mencionado, estos son, en mi opinión personal, los principales puntos en común que hacen que todo lo diferente que somos las personas nos hagan ser parecidos en una misma humanidad.
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