Me gustaría empezar esta entrada con una frase que se me ocurrió ya en mayo. La frase dice esto: La persona moldea nuestro ser y persona, pero el olvido amolda nuestro inconsciente y a nuestro humano.Suena bien, queda "guapa", pero me daba la sensación de que no podía dejarla tal como estaba. Necesitaba explicar el porqué de esa oración. ¿Por qué la persona y la memoria no deben ir separados? Pues bien, para empezar voy a explicar algunas cosas de lo que son para mí humano, persona, memoria, olvido e inconsciente.
Dentro del campo del comportamiento y de actitud, la persona comprende nuestra forma de ser con la cual actuamos cotidianamente. Este comportamiento o forma de ser se sostiene en los recuerdos y experiencias que se hayan vivido y que se recuerden (esto es importante, deben ser recordables), por lo cual la persona está constantemente sujeta a cambios. A cierta edad, alguien puede ser tímido e inocente, pero después de deteriorar sus recuerdos o de adquirir otros que suplanten a los antiguos, puede cambiar radicalmente siendo alguien sociable y pícaro. Esto se debe a, como he mencionado anteriormente, que nos fijamos de manera involuntaria en nuestros recuerdos, en nuestra memoria, para moldear nuestra forma de ser a nuestro gusto.
Sin embargo, en el otro extremo de la balanza, encontramos al humano interior. No es concepto ciento por ciento paralelo al de persona, pero esta levemente relacionado con ella. El humano es sinónimo de instinto, de naturaleza, de lo que al fin y al cabo somos: animales. El comportamiento humano o animal se basa en el instinto, como estar agresivo cuando alguien se mete contigo, estar alerta completamente alerta en situaciones de estrés... En el campo del inconsciente (que es lo mismo que el humano) también entran los gustos, esos que no consigues explicar un motivo razonable como por qué a alguien le gustan más las morenas que las rubias, por qué hay gente que no le gustan las cosas dulces, etc. Todo esto lo controla el humano, el inconsciente, y al igual que la persona, funciona con recuerdos. Entonces, ¿qué diferencia hay entre el uno y el otro?
La diferencia es bastante simple: la persona obedece a la memoria; sin embargo, el humano sigue a los recuerdos que están olvidados, al olvido en sí. Esa preferencia al olvido se debe a que los rasgos que tenemos de humano no varían con el tiempo. Es decir, si en nuestro inconsciente está ser rácano o avaro, acarrearemos estas cualidades toda nuestra vida. Entonces, surge otra duda. Si el comportamiento de la persona va variando con el tiempo, ¿por qué el del humano no? Para entender esto hay que explicar que los recuerdos son fácilmente alterables por la mente humana en función de nuestro interés. Es este cambio el que hace cambiar a la persona y por lo tanto también a nosotros. Por eso, cuando el humano obtiene algún cambio que le pueda beneficiar, recurre a mandar algunos recuerdos al olvido, para que así no puedan ser recordados y, por lo tanto, que no puedan ser alterados, cumpliendo el que los rasgos del humano se mantienen a lo largo de la vida.
¿Cómo puede la mente querer desechar sus valiosos recuerdos? Y si es verdad que los hace de forma voluntaria... ¿cuál es el fin? Pues bien, el fin depende del tipo de recuerdo que se quiera olvidar, al igual que es distinta también la manera de olvidarlo. Podemos encontrar tres tipos de olvido distintos:
— Olvido espontáneo: este se produce de manera automática cuando pasamos por una experiencia que carece de importancia para nosotros o no aporta nada a nuestra forma de ser, como puede salir haber salido un día a hacer los recados o un día normal de clase o trabajo. Aquí se manda el recuerdo directamente al olvido.
— Olvido accidentado o abandonado: este tipo de olvido comprende dos a su vez. Por lo general consiste en que uno posee un recuerdo el cual forma parte de la persona y que influye en nuestro comportamiento, y que, por una razón u otra, acaba siendo arrastrado en el olvido. Si se produce poco a poco, es decir, que se va olvidando poco a poco ese recuerdo dejando que sea sustituido por otro, se llama "olvido abandonado"; pero si el olvido se produce de forma esporádica, sea bien por un problema amnésico o simplemente de manera súbita y se envía ese recuerdo al olvido se produce un "olvido accidentado". Este último se suele hacer para preservar un recuerdo importante antes de que la mente y la memoria lo deterioren,
— Recuerdo lejano u olvido puro: este es el olvido que más influye en nuestro inconsciente, aunque también el que más rabia nos da no conocer. Este último, generalmente producido en nuestra infancia, que es donde más nos marcan las experiencias, pero también darse casos ya en la adultez, consiste en que, cuando sufrimos una experiencia traumática (no en el sentido negativo de la palabra "trauma", no al menos necesariamente, solo en el sentido de "experimentar un gran impacto", como un "shock") nos marca de tal manera y en tal magnitud, sea para bien o para mal, que nuestra mente primero procesa ese momento para dejarlo grabado en él, y luego, de forma automática, tira el recuerdo al olvido antes de que la memoria pueda hacer algo para distorsionar este recuerdo. Este, al igual que los dos anteriores, y si en algún momento se pudiera recordar es que entonces no es un olvido. Los olvidos no se pueden rememorar una vez hayan sido desterrados de nuestra mente. Este es el que marca nuestros gustos, nuestras fobias y la parte más personal y distintiva del humano propio.
Todo esto es, por lo general, uno de los incontables factores que determinan nuestra forma de ser. No se puede hacer nada para cambiar aspectos como la distorsión de la memoria, el abandono de los olvidos, etc. Va con nosotros, y nosotros hemos dejado a lo largo de la evolución que sea así. Pero no es nada malo, al contrario. Es una de las maneras más efectivas de configurar la personalidad de siete mil millones de personas, siendo cada una única de entre toda la población y a la vez sin llegar a ser una persona mejor que otra. Es ley de vida y ley personal que todos usamos a nuestros recuerdos como referencia para, basándonos en ellos, adaptarnos a nuestra vida y entorno; pero es o sí, está dentro de cada uno de nosotros el asumir esos cambios y de aprovecharlos de la mejor manera posible.
¡Hola! No hay mucho que contar sobre mí o sobre mi blog. Soy solo un chico normal (o no tan normal) que desea compartir su opinión del mundo con el mundo. Mi blog es un lugar para relajarse cinco minutos al día, pensar y meditar profundamente sobre todo aquello que nos rodea, mirándolo desde perspectivas que no tendemos a imaginar. También es un punto de partida para un pequeño gran sueño... ¿Cuál es? ¡Entrad en mi blog y mirarlo! Eso sí; comentad, recomendad, ¡y no dejéis de visitar mi página!
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