martes, 27 de enero de 2015

LAS COSAS QUE NUNCA HICIMOS

Para empezar este post tengo que reconocer que soy un amante de la música. Y no hablo de la música que se escucha ahora que solo sirve para el "chunda-chunda" y restregarse los unos con los otros. Aunque mis propios tímpanos han oído en más de una ocasión que es "música de maricones" (así, literalmente, como suena) no niego que soy forofo de la música pop-rock o pop-folk, pero más que por el ritmo las sigo por los mensajes y emotividad que suelen transmitir muchos de ellos. Me gustaría hablar en especial de una canción, "Things you've never done" (traducido: las cosas que nunca hiciste), cuyo estribillo hizo enamorarme de esta canción (traducido): "Y has apagado todas tus velas una a una, y te maldices a ti mismo por las cosas que nunca hiciste". Desde el primer momento esa estrofa me fascinó, pero no la había meditado tanto hasta hoy. Las cosas que nunca hicimos... No puedo. Por mucho que intente buscarle el sentido, es imposible. Todos los temas del día a día; el amor, la moral, la muerte, etc. Son temas de los cuáles se puede dialogar ya que son asuntos presentes en la vida de toda persona, de una manera u otra pero están ahí.

Sin embargo... las cosas que nunca hicimos... no tiene sentido hablar de ello. Son momento que no pasaron, ni tampoco pasarán. Caminos que pudimos coger en su ocasión en las diversas encrucijadas que ofrece la vida, pero optamos coger el otro sendero. Parece mentira, pero la vida es infinitamente más enrevesada de lo que aparenta. Quizá sea ese el morbo que incita a los pensadores y filósofos a dedicar sus años a pensar sobre esto. Que a pesar de alcanzar la misma cumbre, podemos escalar por tantas sendas como bifurcaciones nos podamos encontrar: infinitas. Este es el por qué no se puede hablar de esto. Son tantos los caminos y tan cortos los momentos en los que tenemos que decidir cuál tomar que no somos capaces de apreciarlos. Nosotros elegimos la vereda, pero la cumbre será siempre la misma. Las cosas que nunca hicimos. Los interrogantes que siempre rondarán en nuestra cabeza, pero a las que no encontraremos respuesta alguna. Senderos que se quedaron con las ganas de ser tomados. Dudas que siempre estarán ahí aunque seamos capaces de ignorarlas. Cosas que, al fin y al cabo, nunca llegamos a hacer.

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