viernes, 16 de enero de 2015

INSTINTO ANIMAL

El ser humano, por muchas capacidades que desarrolle y por mucho que avance la evolución, siempre va a ser lo que es; un animal, y como tal somos inevitablemente fieles a nuestros instintos. Atavismos legados de nuestros antepasados, que les impulsaban a disputarse principalmente territorios y poder. Nosotros, los que presumimos científica e intelectualmente, que carecemos de garras, colmillos o cuernos para poder defendernos y mismamente pelear, nosotros; los humanos, nos enfrentamos simplemente por todo. El instinto del "el más fuerte sobrevive" se convierte en las personas en "el más fuerte sobrevive, y además puede joder al resto". 
Los humanos somos infinitamente avaros y codiciosos, por lo que no nos conformamos con alcanzar nuestros objetivos. Ni mucho menos. Cuanto más cazamos y abarcamos, más poderosos nos sentimos. Parece como si fuera cíclico. Nos sentimos vacíos, y vamos en busca de algo que nos consiga llenar. Sin embargo, una vez que lo tenemos, nos vuelve a imbuir ese sentimiento vacuo; por lo que perseguimos a una nueva presa que nos hace sentir nuevamente triviales e inútiles. Pero somos tan sumamente estúpidos que no nos damos cuenta de ello. 
Otro impulso legado por nuestros "ancestros" es el miedo. Todo animal tiene miedo de su depredador, y nosotros somos nuestros propios cazadores. No hace falta llegar al extremo del canibalismo o del asesinato, pero sí echar un vistazo a la vida cotidiana. El que tiene más es reconocido como el más poderoso. Es por eso por lo que, a pesar de las huelgas, nadie encara a un político; es por eso por lo que nadie cuestiona a un erudito y por eso hay gente que se tapa al cambiarse en los vestuarios, porque si hay alguien que tenga más que tú te pisoteará. Bromas aparte y volviendo al tema; animales fuimos, animales somos y animales seremos, y como tales estaremos siempre cazando, huyendo, formando manadas... lo que hacen los animales. 
Aunque, será por la evolución o por mérito propio, cada vez somos más conscientes de todo lo que nos rodea; naturaleza, espacio, historia, e incluso las mismas personas, y esa gente que se da cuenta de ello retorna al nomadismo, yendo de un lugar a otro en busca de algo. No sé el qué, pero algo. Y en esa búsqueda consigue que otras personas se den cuenta de los animales que son, y siguen su ejemplo, y así sucesivamente. Por eso a veces es mejor dejarse de manadas y, como hacen los animales, aprender a volar por nosotros mismos. 

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