Ya nos sabes por dónde te van a venir. Estaba yo en una mañana tranquila de un día tranquilo en una biblioteca, irónicamente, no tan tranquila, cuando me crucé en la entrada con una compañera con la que solía hablar antes. Nos saludamos y na', lo típico. Hola. ¿Qué tal? Bien, bien... ¿Qué tal vas? Bueno, no me puedo quejar... ya sabéis. Pero un poco antes de entrar, pum. Bombazo. Me lanzó una mirada de curiosidad y dejó caer una pregunta al aire: ¿De qué partido eres? Sinceramente, me quedé atónito. Primero porque estoy más acostumbrado a acompañar una mañana con un desayuno que con un debate de política, y segundo porque, por mi edad y más por mi desinterés propio, la política me trae sin cuidado. Aún así no quise hacerle el feo e ignorar a mi amiga, así que contesté un simple: "Yo es que soy apolítico...". Ella, o por su empeño de indagar en mi pasividad política o bien porque era la materia que estaba estudiando en aquel momento, continuó hablándome del tema. Al principio me resultó cansino, pero luego me fijé que esa chica, las cosas que decía, las había pensado, cosa que valoré mucho, así que estuvimos discutiendo sobre el asunto dentro de la biblioteca. Por el momento, todo iba bien. Reconozco que hasta me dio gusto estar con alguien con quien compartir conocimientos e ideas, aunque fuera en un ámbito que detesto; pero una vez más dijo mi amiga de lucirse. "Por lo que veo tú eres de centro...yo soy más de izquierdas." Lo siento. Ahí me trastocó.
Es algo difícil de explicar... Las doctrinas socialistas y conservadoras (no pienso usar los términos izquierda y derecha) son en sí un conjunto de ideas que una persona formuló en su momento para dirigir a un pueblo. Cada hombre, o al menos tendría que ser así, debería ser capaz de ingeniar sus propias directrices y principios. Puedo entender que se pueda coincidir en algunos puntos entre la ideología que uno crea y la doctrina que pretenda seguir, pero lo que no consiento son a aquellos que dicen: "Soy de derechas porque no soporto a los de izquierdas..." o "Estoy completamente identificado con el programa de...". Para mí son tonterías. Son otro esfuerzo de los poderosos de conseguir manipularnos, de hacernos seguir y obedecer una doctrina para evitar crear una propia que confronte a las suyas. Una maquinación que convierte algo tan puro como el pensamiento personal en un motivo de pelea y enemistad. Una burda manera de clasificar los bandos que luchan por el Gobierno. Por eso odio la política; por lo que encierra, no por lo que debería mostrar y representar. Así que, como represalia, voy a fundar mi propio partido: el PPC, el Partido de los que Piensan por su Cuenta.
¡Hola! No hay mucho que contar sobre mí o sobre mi blog. Soy solo un chico normal (o no tan normal) que desea compartir su opinión del mundo con el mundo. Mi blog es un lugar para relajarse cinco minutos al día, pensar y meditar profundamente sobre todo aquello que nos rodea, mirándolo desde perspectivas que no tendemos a imaginar. También es un punto de partida para un pequeño gran sueño... ¿Cuál es? ¡Entrad en mi blog y mirarlo! Eso sí; comentad, recomendad, ¡y no dejéis de visitar mi página!
No hay comentarios:
Publicar un comentario