Las personas estamos preparadas para fallar y ser fallados desde el momento en el que nacemos. La personalidad humana efimeriza palabras tan aparentemente imprescindibles como "amigo", "amistad" o "lealtad". La raza humana nunca alcanzará la perfección, ya que estamos condenados a caminar tropiezo tras tropiezo, fracaso tras fracaso, bien porque nos ponen la zancadilla desde atrás o porque decidimos ser nosotros quienes la ponemos al de delante. Cuando buscamos a nuestro verdadero amor, estamos en verdad tras alguien que creemos que no nos va a fallar, y por culpa de nuestra terquedad humana, no cesamos en nuestro empeño. Queremos encontrar a ese alguien perfecto para nosotros. Alguien fiel. Alguien que nunca te falle, y por lo tanto perfecto.
Pero la perfección no existe. No. Igual que tropezamos para fallar, tropezamos para ser fallados. Por instinto propio necesitamos depositar nuestra confianza en los demás, tener a ese confidente al que confesar tus problemas, necesitamos huir de la soledad aunque ello suponga tocarse y hundirse una y otra y otra vez. Somos así de estúpidos y ciegos. Preferimos ir en busca de la perfección, aunque suponga tropezar persona por persona, que conformarnos con las imperfecciones de la gente. Somos así. Irónicamente buscamos no sufrir fallando y siendo fallados toda nuestra vida. Estamos encadenados a esta condición como personas, aunque nos agrade más o menos. Siempre vamos a tener el sabor de la amarga miel del error en la punta de nuestra lengua con cada hálito.
Yo fallaré. Tú fallarás. Nosotros fallaremos y nos fallarán. No existe remedio. Solo queda aprender a convivir con ello y aprender a andar de rodillas para que no sean tan grandes las caídas. La perfección no existe. La confianza no existe. Lo único real es el escozor de las cicatrices que tenemos grabadas a fuego en nuestro corazón, pero que nunca llegarán a cerrarse por completo. Lo único real es el miedo al dolor. El miedo a caerse. El miedo a sufrir.
¡Hola! No hay mucho que contar sobre mí o sobre mi blog. Soy solo un chico normal (o no tan normal) que desea compartir su opinión del mundo con el mundo. Mi blog es un lugar para relajarse cinco minutos al día, pensar y meditar profundamente sobre todo aquello que nos rodea, mirándolo desde perspectivas que no tendemos a imaginar. También es un punto de partida para un pequeño gran sueño... ¿Cuál es? ¡Entrad en mi blog y mirarlo! Eso sí; comentad, recomendad, ¡y no dejéis de visitar mi página!
Yo he fallado y me han fallado. Pero perdona que discrepe de ti. La confianza debe existir siempre, empezando por uno mismo y en los demas, si no esta vida no tendria sentido. Aprender de nuestros errores y saber perdonar y pasar pagina es la propia enseñanza de este existir, pero en cada paso debemos ser capaces de levantarnos, y te aseguro que cada vez que lo hagas iras forjando tu propia personalidad y aunque a veces duela , porque duele, te iras haciendo fuerte.
ResponderEliminarY cuando creas que has caído, y te venza el desanimo, piensa:
" Nunca sabes cuan fuerte eres hasta que ser fuerte es la única elección que tienes. Y cuando esto sucede eres intocable. "