miércoles, 14 de enero de 2015

ESOS BONICOS DIBUS...

Qué bonicos eran los dibujos animados de cuando éramos pequeños. Aquellas series con las que nos hemos podido gastar horas y días de nuestra infancia mirando fijamente a una pantalla brillante embobados como lo que éramos; unos críos. Esas eternas batallas entre los buenos y los malos, la luz y la oscuridad, que luego comentábamos en los recreos con nuestros amigos del cole. Pero conforme crecíamos y madurábamos, esos conceptos del Bien y del Mal se desvanecían como simples juegos de niños. Sin embargo, aunque no lo parezca, nada está más lejos de la realidad. Los malos sí que están ahí fuera, en la calle. Esos malos todo poderosos que roban a los pobres para hacerse más poderosos aún. Esos malos que se protegen en sus inexpugnables fortalezas de poder y jerarquía social. Esos malos que crean armas letales, y no solo los que investigan armamento, sino aquellos inexpertos que juegan con las vidas ajenas. Esos malos que menosprecian a la "plebe" tras su dura máscara de hierro helado. Malos que, aun no contentos con todo lo que tienen, buscan más y más y más, sin importar quién se ponga en medio. Esos malos que, a pesar de estar en el siglo XXI, continúan proliferando como conejos, y que las nuevas leyes y derechos solo les sirve para encontrar vías mucho más eficaces de "salirse con la suya". Como veis, los dibus de los que nos reímos ahora al recordarlos no están tan alejados del mundo real. Solamente hay una pequeña diferencia: En el mundo real, desgraciadamente, no existen héroes que nos salven...

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