Nunca es fácil olvidar. Más duro aún es olvidar algo que no sabes cómo acabó. Parece una tontería, pero es más importante de lo que aparenta. No es lo mismo grabar una derrota que con el tiempo (queramos o no) crecerá hasta convertirse en rencor y niebla, que guardar en tu memoria una victoria a la cuál aferrarte en tu próxima batalla. Por eso el limbo entre lo bueno y lo malo nos asusta tanto, porque no sabemos cómo reaccionar ante ello, tiene que ser o una cosa u la otra.
Tampoco sabemos qué hacer con las primeras veces. Por eso las guardamos en la memoria, y por eso las tenemos siempre en nuestros recuerdos. Las primeras veces nos hacen rememorar cómo fue para nosotros sentir por primera vez ese abanico de emociones y de latidos acelerados que palpitaban en nuestros inocentes corazones. Las primeras veces marcan en uno mismo cómo son los sentimientos en su estado puro, ya que te las encuentras tal como son, sin meditarlas ni indagar en ellas.
En parte tiene sentido. Una chica no se va a acordar de qué ponía en el tatuaje del chico con el que estuvo saliendo una semana por pena, ni tampoco un chico se va a acordar de dónde tenía el piercing la chica con la que se enrolló en una fiesta. Esas cosas no se recuerdan, es más, con suerte siguen en tu memoria a la semana después. No. Lo que uno no puede olvidar es de qué color son los ojos de la primera chica que te hizo sentir los nervios a flor de piel. Lo que no podemos borrar es cuán cálidas tenía las manos cuando las ponía en tu espalda mientras clavaba sus pupilas en las tuyas. El aroma de su perfume y de su aliento cuando lo exhalaba en tus labios, cara con cara, un segundo antes de cerrar los párpados y sentir la pasión que pueden encerrar unos labios tan finos y suaves. El sonido de los labios al despegarse, un sonido muy estúpidamente simple, pero que necesitas repetirlo una y otra vez... No se puede olvidar nunca cuando uno ama, no quiere, ama por primera vez. Eso y mucho más es lo que recuerdo de ti.
Sí, algunos dirán que sí se puede olvidar, pero no hablan de lo mismo. Ellos quieren decir que lo "han superado", que han aprendido a pasar página de aquello para seguir adelante, pero no. Seguro que no han podido olvidar todos esos detalles que marcaron esa relación o amor. Es imposible. Como he dicho antes, no es un recuerdo normal, es algo que llevas grabado, que no se puede borrar.
Yo, por el momento, me mantengo en el borde el precipicio. Miro hacia abajo y no veo más que vacío. Sin embargo, miro hacia atrás y veo a un bosque idílico en llamas, y no sé por qué suplicio decantarme. La incertidumbre, como en otros aspectos de la vida, sigue rondándome, hasta que llegue el momento en que o las llamas me alcancen o en que la gravedad me haga caer. Y la verdad, no sé cuál de los dos es peor. Espero a que me guíes qué camino coger, ya que por primera vez en mi vida he encontrado a algo de lo que no puedo salir solo. Necesito ayuda, e irónicamente tiene que ser la tuya.
¡Hola! No hay mucho que contar sobre mí o sobre mi blog. Soy solo un chico normal (o no tan normal) que desea compartir su opinión del mundo con el mundo. Mi blog es un lugar para relajarse cinco minutos al día, pensar y meditar profundamente sobre todo aquello que nos rodea, mirándolo desde perspectivas que no tendemos a imaginar. También es un punto de partida para un pequeño gran sueño... ¿Cuál es? ¡Entrad en mi blog y mirarlo! Eso sí; comentad, recomendad, ¡y no dejéis de visitar mi página!
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