sábado, 17 de enero de 2015

QUÉ FÁCIL ES SER ESCRITOR... ¿NO?

Uno siempre recibe consejos, al menos uno al día. A mí me dio uno un compañero con el que compartía mi afición a la literatura, y me dijo lo siguiente: para ser un buen escritor, o para ser cualquier cosa, hacen falta dos cosas: constancia y talento. Y gran razón que tenía. No sirve de nada tener talento si no tienes la insistencia suficiente para escribir aunque sea un par de palabras al día; y tampoco sirve tener constancia si lo más formal que se sabe escribir es: "acho, tío, que la vida es mu' bonica y tal...". Aunque, por desgracia, hoy en día se tiene muy menospreciado el talento, sobre todo con la tontería esa que he oído en más de una ocasión: antes de morir, uno tiene que escribir un libro. Si el "escritor" es alguien famoso o de renombre, o el libro tiene tantas páginas que no te cabe en la litera, es que el libro tiene que ser bueno. Por cojones. Y la gente lo compra. Y la gente lo lee. Y la gente opina bien del libro. Y yo me río porque no hay huevos a criticarlos, ya no digo mal, sino simplemente criticarlos. Luego están los escritores que, más que el estilo propio buscan un estilo comercial. Un estilo que no busca más que el dinero y colaborar con el alelamiento social de, sobre todo, los jóvenes. Son capaces incluso de, no de hacer leer a millones de personas, sino de darles un motivo más de embobamiento y de abstracción hacia una realidad que no es para nada parecido a como la pintan. Pues bien, a vosotros os digo ahora que yo moriré de pie antes que vivir de rodillas. Seré fiel a mi estilo, que es lo que debería hacer un buen escritor. Prefiero gustar por mis propias letras que por las convenciones. ¿De qué sirve gustar a los demás si no te gustas a ti mismo? Prefiero gustar, es obvio, pero a mi manera. No sé si tengo ese "talento" que se necesita para ser grande, pero puedo asegurar que constancia no me va a faltar. 

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