domingo, 11 de enero de 2015

MEMORIA

La memoria humana es uno de los mayores misterios que nos acontecen. Tan compleja y enrevesada como la vida y la misma Muerte, la memoria siempre está ahí para amargar o endulzar los momentos más claves de nuestra vida. Una extensa recopilación de experiencias, triunfos y caídas que revisamos de forma mucho más constante de lo que nosotros pensamos. Los recuerdos siempre están en nuestro cerebro como si fuera un armario. La ropa que hemos usado más recientemente está colgada, lista para volverse a usar, pero si revolvemos ese vestidor, podemos encontrarnos con harapos de nuestra infancia o esos pequeños lapsus de memoria que, una vez que los replanteas, te das cuenta de su verdadera talla. La memoria es sumamente poderosa. Es capaz de echar atrás al hombre más valiente, permite conocernos y que nos conozcan, nos da esos sentimientos que tantas veces nos han hecho retorcernos en nuestros colchones enjugados de saladas lágrimas, nos aporta esa esencia única e intransferible que nos define no solo como personas, sino cómo es uno mismo. 
La memoria sabe jugar, sabe reír, nos conoce mejor que nadie, mejor que nosotros mismos, ya que es la única que comprende todo por lo que hemos pasado. La memoria es consejera, y a la vez traicionera. Compañera y enemiga. Va con nosotros siempre, aunque otras nos gustaría olvidarnos de ella. Moldea nuestro YO, y sin embargo necesitamos apartarla para alcanzar nuestras "metas". La memoria es inescrutable, y a la vez increíblemente imprecisa. Es un misterio. Una incógnita infinita de esas que cuanto más profundizas, más lejos estás de su sentido. La acepción de un diccionario jamás podrá englobar todo su significado, pero todos sabemos lo que es. Ahora, coge una percha de tu armario y cuelga este texto en algún rincón de él. No me importa dónde, solo quiero que permanezca ahí, para que te lo pruebes de cuando en cuando mientras coqueteas con el espejo de tu habitación preguntándote si te valdrá o no, si es cierto lo que digo o no. Solo eso, solo guárdalo en esa infinita y confusa memoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario