viernes, 9 de enero de 2015

MI PEQUEÑO GRAN PASO

Todo gran sueño empieza con un pequeño gran paso. De igual manera que no se puede hacer un buen pan sin una pizca de levadura, no se puede cumplir un sueño sin esa gota de valor, sin ese gramo de decisión que te anime a dar un paso al frente y tirarte de ese avión en caída libre, de la que solo Dios sabe si el aterrizaje será bueno o no. Un salto en el que te suspendes en el vacío, encima de un inmenso e intimidatorio mundo, pero cayendo de cara a él. Tú contra el mundo. 
En eso consiste un sueño; en buscar algo tan anhelado y ansiado que seas capaz de luchar contra todo un mundo para conseguirlo. Es algo que nace de lo más profundo de ti. Una vocación. Un clamor de batalla que te encara a replantear la vida desde otra perspectiva. Un ascua que ni el mayor de los océanos es capaz de apagar. Una pregunta que, aunque aparentemente carece de importancia, te hace cuestionarte lo mismo noche tras noche, incesante: ¿Y si...? ¿Y si el hombre pisase la Luna? ¿Y si crease una empresa electrónica y la llamase... no sé... Apple? ¿Y si construyéramos un paraíso en medio del desierto? ¿Y cómo la llamamos? Mmm... no sé, Dubai y Qatar, mismo.
Todas esas ilusiones parecían eso, simplemente ilusiones, hasta que alguien decidió dar un paso adelante y cumplir sus sueños. En mi caso, mi pregunta es: ¿Y si me hiciera escritor? Parece que no, pero es igual o más difícil incluso que los ejemplos de antes, pero no deja de ser eso, un sueño, y uno no sueña con algo que no pueda conseguir. Este es mi primer pequeño gran paso para hacer mi sueño realidad.

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